Más investigaciones

Ciertamente Colombia no se ha repuesto del trago amargo de las supuestas interceptaciones (¿legales?) hechas a los negociadores plenipotenciarios de Gobierno y Farc en Cuba, por parte de la inteligencia militar, cuando, dos semanas después, se destapa un presunto escándalo de corrupción que deja la imagen de las Fuerzas Armadas por el piso.

Y la de Leonardo Barrero, comandante de las Fuerzas Militares. Y la del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, responsable de la cartera de Defensa. Y la de Juan Manuel Santos, presidente de la República. No pocos, ni tampoco de bajo rango.

“Esto es inaceptable. Pido a la Fiscalía darle prioridad a esta investigación, al igual que a la Procuraduría y a la Contraloría, ya que por ningún motivo, hechos de corrupción como estos deben ser investigados por la justicia penal militar”, dijo el primer mandatario. Ojalá estas investigaciones que él promueve lleguen a algún lado y se sepa con claridad meridiana qué fue lo que pasó.

La revista Semana hizo las revelaciones el domingo pasado: un supuesto carrusel de contratos en el Ejército —negocios de $14 mil millones asignados a dedo— y presuntos beneficios al cuestionado coronel Róbinson González del Río, puesto tras las rejas por su presunta responsabilidad en un caso de los llamados “falsos positivos” en Caldas durante 2007. “Aprovechen y únanse, hijueputa. Eso tiene uno que ser inteligente. Yo no lo puedo hacer, pero ustedes sí porque ustedes son los afectados (...) Hagan una mafia para denunciar fiscales y toda esa güevonada”, le dice el comandante a González, refiriéndose a la actitud que deben tomar él y otros procesados frente a sus casos.

El general pidió disculpas al fiscal general, Eduardo Montealegre, y por su conducto, dijo, a toda la entidad, por cuenta de esta conversación. Justificó, además, su existencia poniéndola bajo un manto de legalidad. Sin embargo, cabe preguntarle al general si no sabía de ello. ¿Lo coge por sorpresa? ¿Para qué sirven, entonces, las labores de contrainteligencia de las Fuerzas Armadas? Increíble que todo esto esté pasando.

Sorprende más, de todas formas, que el general Barrero diga que estos escándalos le hacen daño a la institución. La causa, dice, es la continua exposición que las Fuerzas Armadas tienen en los medios. ¿No pueden, entonces, los periodistas, sospechar sobre sus actividades y hacer una exposición pública de ello? ¿Ante algunos indicios deben guardar completo y sepulcral silencio? ¿Paramos?

Porque no creemos que la exposición que hacen los medios sea lo que exclusivamente tiene en entredicho a los miembros del Ejército: es, también, la falta de investigación profunda de algunas de sus conductas. Es cierto que el general Javier Enrique Rey Navas renunció a su cargo por cuenta de este escándalo. Y puede que algunas otras cabezas rueden mientras la exposición mediática pasa. ¿Pero y después? ¿No debe haber una verdad más honda a desmentir o a confirmar?

Pero harto hay de ese punto inicial a que el país sepa, con toda la certeza, qué tanto de veraz tiene este escándalo de corrupción. ¿Llegarán a tanto nuestras autoridades de investigación? ¿Seguirán al pie de la letra ese emplazamiento duro y altisonante del presidente Juan Manuel Santos? ¿Seremos capaces? Ojalá sí.

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2014-02-17T21:55:59-05:00

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