12 Jun 2021 - 3:00 a. m.

Municipios afros asumen su estrategia de desarrollo

El Espectador

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A pesar de la incertidumbre que genera el paso de los días y las dificultades para encontrar acuerdos que permitan superar la inmovilización del país, este paro nacional ha tenido logros no menores; entre ellos, haber abierto reflexiones profundas, y por años ocultas, en la dirigencia del país sobre la manera como hemos actuado frente al desarrollo social y la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Así como hace unos días destacábamos en estas líneas el cambio de paradigma detrás de las propuestas planteadas en Bogotá y Medellín como ejemplos de que sí hay cosas por hacer, hoy quisiéramos hacerlo con otra iniciativa incluso de mayor envergadura, por la población y las regiones donde aplica: la decisión de la Asociación Nacional de Alcaldes de Municipios con Población Afrodescendiente (Amunafro) de “gerenciar su propia historia”.

No sobra repetir aquí, para empezar, que es en esa Colombia afro donde se observan los peores indicadores sociales y económicos del país, que contrastan con sus vigorosas riquezas naturales y culturales. La historia de promesas incumplidas, o incluso de proyectos ejecutados que a las claras han resultado inefectivos, explica su convencimiento de asumir un esquema de gestión diferente al que tradicionalmente han aplicado, que comienza por ser ellos mismos quienes propongan sus estrategias de desarrollo, construyéndolas con los actores públicos y privados que existen en sus municipios. Todo esto bajo un concepto poderoso: que el desarrollo debe ser un estado de bienestar material e inmaterial regido por patrones educativos, económicos, culturales y ambientales definidos, y con la creación de capacidades para que la gerencia pública local sea efectiva.

Con ese mandato definido, Óscar Gamboa Zúñiga, director ejecutivo de Amunafro, viajó hace más de un año a los Estados Unidos en busca de aliados internacionales. Tocó a la puerta de Jeffrey Sachs, presidente de la red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (SDSN por sus siglas en inglés), y lo convenció de una realidad palpable: en los municipios afros de Colombia se combinan los problemas que pretenden atacar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), diseñados por Sachs.

El pasado 21 de mayo, precisamente el día que se celebraban los 170 años de la abolición de la esclavitud en Colombia, se presentó en Washington el resultado de este año de trabajo: la estrategia de desarrollo sostenible para luchar contra la pobreza y la desigualdad en los municipios afrocolombianos. Un proyecto al que se han acercado también el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO), la Agencia de Cooperación de los Estados Unidos (USAID), el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Gregory Meeks, y algunas fundaciones.

Con la FAO, por ejemplo, se gestiona ya un gran proyecto para recuperar más de 10.000 hectáreas de cultivo de coco, que no se quedará solo en asegurar la producción del fruto, sino que integra toda la cadena para agregar valor y que los nativos puedan hacer empresa y derivar ingresos de las riquezas naturales de sus territorios.

Sería importante que el Gobierno Nacional, a través de sus diferentes dependencias, comprendiera el alcance de este proyecto y lo apoyara decididamente como ejemplo para la construcción de ese país justo y equitativo que muchos seguimos soñando y por el cual democráticamente debemos seguir luchando.

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