Necesitamos saber quién responde por la tragedia

La única respuesta posible es con investigaciones expeditas y concluyentes. Que los responsables sean sancionados y que los entes reguladores hagan los ajustes necesarios. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Esto no puede ocurrir. Punto. Bajo ninguna circunstancia. El desplome del puente atirantado de Chirajara es una tragedia que no puede quedar en la impunidad. Las autoridades deben encontrar a los responsables, explicar dónde estuvo la falla, sancionar de manera acorde y contarle al país cómo van a garantizar que una situación similar no pase otra vez.

El lunes último, uno de los puentes en construcción en la vía que de Bogotá conduce al Llano se desplomó, dejando nueve víctimas mortales y, por lo menos, ocho heridos. La obra, una de las 46 previstas en la construcción de la vía Bogotá-Villavicencio, forma parte de la tercera fase de la doble calzada, en el kilómetro 64. Desde 1994, esa vía está a cargo de la Concesionaria Vial de los Andes S. A. S. (Coviandes), que adelantaba todas las labores de construcción.

¿Qué pasó? ¿Cómo es posible que un desastre de esta magnitud ocurra? ¿Qué podemos hacer para que no se repita? Esas son las preguntas que deben encontrar respuestas cuanto antes.

Unos días antes, la interventoría de la obra había entregado un informe diciendo que todo andaba bien. ¿Y entonces? Coviandes lamentó la tragedia y dijo que comenzará todas las investigaciones pertinentes. Por su parte, la Fiscalía designó a dos fiscales especializados que fueron al viaducto para encontrar las fallas y a quién son atribuibles.

En entrevista con RCN Radio, Dimitri Zaninovich, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), dijo que “la palabra accidente difícilmente cabe aquí. Por ello, hay que identificar de quién fue la responsabilidad, hay muchos actores que son parte de un proyecto de estos. Está el diseñador, el constructor y tendremos que identificar dónde estuvo el error y quién tiene que asumir la responsabilidad”.

Son irresponsables, en ese sentido, declaraciones como las del presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Juan Martín Caicedo. En entrevista con Blu Radio, cuando le preguntaron si esto era una señal de un problema mayor para la infraestructura del país, respondió que “lo sucedido es un tropiezo. Se trata de un caso aislado”.

El desplome de un puente, por supuesto, es mucho más que un tropiezo. Además, debe encender las alarmas sobre qué está fallando en los procesos de vigilancia para que se crea que todo anda bien antes de una tragedia de esta magnitud. No puede hablarse con orgullo de la infraestructura de un país donde ocurren situaciones como esta. La única respuesta posible es con investigaciones expeditas y concluyentes. Que los responsables sean sancionados y que los entes reguladores hagan los ajustes necesarios.

Celebramos, finalmente, las labores de rescate realizadas en respuesta al desplome del puente. No deja de ser un motivo de esperanza ver cómo, en medio de las tragedias, abundan los colombianos preparados y dispuestos para intentar reducir los daños de lo ocurrido y ayudar a quienes lo necesitan.

Expresamos nuestras condolencias a las familias de las personas que perdieron la vida. Y estaremos vigilantes hasta conocer las respuestas que todos estamos esperando sobre las causas de esta tragedia.

 

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