Nicaragua, vuelve y juega

Otra vez el Gobierno Nicaragüense busca una provocación mayor en aguas territoriales colombianas con el deseo de generar un incidente con nuestro país.

En este caso con la incursión de un buque de investigación que penetró en aguas territoriales. La autoridades, con la canciller y el ministro de Defensa a la cabeza, han respondido de nuevo con tino, sin abandonar la firmeza que la ocasión amerita. No se puede pisar la cascarita nica, pero tampoco pasar de agache.

Ya habíamos dicho en repetidas ocasiones que estando ad portas de conocerse el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por la demanda que Managua instauró contra nuestro país en 2001, se podrían presentar situaciones similares a la vivida a finales de la semana anterior. Frente al hecho, lo que mejor definió este nuevo incidente fueron las declaraciones de la canciller María Ángela Holguín cuando informó que la nave civil nicaragüense había optado por abandonar pacíficamente las aguas territoriales colombianas ubicadas al oeste del meridiano 82: “Es un acto de desesperación de Nicaragua en vísperas de la comunicación por parte de la CIJ sobre el fallo que se emitirá después de once años de este proceso”. Por ahí va la cosa.

Colombia no es el único vecino con el cual Nicaragua ha tenido problemas limítrofes, sean éstos territoriales o marítimos. Un par de años atrás, tropas de dicho país ingresaron a territorio costarricense, generando un peligroso momento bilateral que amenazó con pasar a mayores. ¿El problema? El gobierno nicaragüense afirmó entonces hacer presencia en una zona que le pertenece junto al río San Juan, límite natural con el país al sur. ¿La prueba? Un mapa de Google donde se mostraba dicho lugar como perteneciente a Nicaragua. No se mencionaron los mapas oficiales con los cuales han venido hablando y negociando los dos países y en los cuales no hay duda sobre la propiedad de los ticos de la aparente zona en disputa.

Costa Rica, país amante de la paz y que no cuenta con un ejército regular para enfrentar este tipo de invasiones armadas, debió recurrir a las instancias internacionales, entre ellas la CIJ, para exigir que su belicoso vecino del norte actuara conforme a las normas del Derecho Internacional. ¿El motivo real? La posible construcción de un canal interoceánico para el cual Managua necesita hacerse a dicha parte del territorio costarricense.

Este ejemplo, por citar un solo caso, es una clara prueba de la forma en que dicho país centroamericano suele obrar de hecho, desconociendo con excesiva frecuencia los señalamientos de derecho. Colombia, país amante de la paz y respetuoso de las normas jurídicas de convivencia entre las naciones, ha respondido a las provocaciones de Nicaragua con la contundencia de sus argumentos jurídicos. Por este motivo nuestro gobierno no se ha dejado arrastrar a peligrosos escarceos militares que pueden terminar de mala manera. Si así lo hiciéramos, Managua lograría su real objetivo de mostrarnos como un país que se impone por la fuerza. No les ha servido su estrategia ni les va a funcionar a futuro. Los hechos le han dado la razón a Colombia.

La Corte Internacional de Justicia está pronta a pronunciarse sobre la delimitación marítima entre los dos países. La actuación colombiana, basada en una tradición centenaria de obrar sobre la base de una política exterior de Estado, y no de gobierno, se ha mantenido en este caso de manera monolítica. Los últimos tres gobiernos han sostenido una línea de acción que ha estado en las manos de los más autorizados expertos en la materia. Tanto en Colombia como a nivel internacional.

Así las cosas, los argumentos que legitiman nuestra posición tanto por la tradición, como el ejercicio permanente de la soberanía en la zona, tienen como asidero instrumentos jurídicos y normas legales evidentes. Ahora corresponde esperar a lo que decida la Corte, defendiendo la soberanía y viendo cómo el desespero parece acompañar al país reclamante.

 

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