No normalicemos lo que ocurre en ese video

El que se trate de una táctica de distracción no puede leerse como una carta blanca para asumir que no ocurrió nada en ese video. / Foto: Archivo El Espectador

El video del senador Gustavo Petro recibiendo fajos de billetes requiere una investigación a fondo. Aun cuando no sea prueba de delito alguno y, aunque fue publicado con claros fines políticos en medio de un debate sobre un tema muy diferente al que se le quiso echar tierra con él, eso no borra la realidad de que las imágenes son preocupantes. No puede normalizarse en el país la entrega de efectivo a funcionarios o aspirantes a ser elegidos.

La senadora por el Centro Democrático Paloma Valencia aprovechó el debate de Odebrecht para atacar al senador Gustavo Petro con la revelación de un video sin audio, en el cual el excandidato presidencial recibe fajos de dinero. Desde ese momento, varios líderes dentro de la derecha política han dicho que se trata de una evidencia irrefutable de corrupción, que seguro es dinero relacionado con Venezuela, o con Odebrecht, o con narcotraficantes.

Esas acusaciones son temerarias e irresponsables. Tiene la razón el senador Petro al afirmar que “ninguna de las circunstancias en que se presenta el audio habla de cualquier tipo de actividad ilícita de ningún tipo, ni sobornos ni dineros ocultos, ni nada por el estilo”. No hay motivos, con la información disponible, para creer que se cometió un delito.

Eso no significa que el asunto quede saldado ahí.

El senador Petro ha explicado que el video se filmó hace 14 años y se trató de un préstamo que recibió. También dijo que “la persona que entrega el dinero es una persona absolutamente legal y famosa en el mundo entero, el arquitecto Simón Vélez”. Vale aclarar que quien aparece en el video no es Vélez, sino Juan Carlos Montes Fernández, quien fue subdirector técnico de la Unidad de Mantenimiento Vial durante la Alcaldía de Petro.

Esas respuestas, no obstante, no son suficientes. Lo dijo la propia Ángela María Robledo, fórmula vicepresidencial del senador Petro, en Blu Radio. Pese a decir que confía en él, también aceptó que “es una imagen verdaderamente fuerte. A mí me produce también una inquietud”.

Son muchas las inquietudes. ¿Por qué un servidor público se siente cómodo recibiendo fajos de billetes? ¿Se reportaron en las cuentas de la campaña de ese momento? ¿Es una práctica que ha hecho en otros momentos? ¿Debemos acaso normalizar este tipo de transacciones ante la opinión pública?

¿Si se tratase de una figura distinta al senador Petro, los seguidores del excandidato presidencial estarían tan tranquilos con las explicaciones como lucen hoy? Nos tememos que no. No es tan sencillo como decir, como lo hizo el senador Gustavo Bolívar, que los préstamos al senador Petro “tocan” en efectivo por las sanciones que tiene en contra. Los funcionarios tienen estándares mucho más elevados que los ciudadanos del común y, de hecho, hace 14 años —si es cierto que la escena es de entonces— Petro no tenía esas sanciones.

Por esto, debe realizarse una investigación seria. La Fiscalía —demostrando, eso sí, inusitada eficiencia— ya pidió declaraciones juradas de los involucrados y compulsó copias a la Corte Suprema de Justicia para que investigue al senador.

¿Retira este hecho el foco sobre Odebrecht y los señalamientos al fiscal general? Por supuesto que no. Pero que se trate de una táctica de distracción no puede leerse como una carta blanca para asumir que no ocurrió nada. Necesitamos respuestas.

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