El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Nombramientos por doquier

El Espectador

04 de julio de 2026 - 12:00 a. m.
Lo mismo le ocurre a la canciller, Rosa Villavicencio, que parece estar agradeciendo lealtades con las designaciones de Elvira de las Mercedes Salazar, exsecretaria general de la Cancillería, y Wilmar Díaz Zapata, contratado el pasado diciembre como asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Foto: AFP - STRINGER
PUBLICIDAD

El Gobierno del cambio termina como empezó en términos de relaciones exteriores: utilizando los cargos designados por la Cancillería como un espacio para ubicar personas que no cumplen con los requisitos. Ahora, con el añadido de que está a menos de dos meses de haber cambio de gobierno, lo que deja en entredicho el por qué de la provisionalidad. Si bien es una práctica que ha ocurrido en gobiernos pasados, la discusión debe girar en torno a por qué no se ha respetado la carrera diplomática.

Es difícil, por supuesto, en medio del ruido de cambio de gobierno lograr diferenciar qué es pantalla y qué corresponde a acusaciones serias. Quien prendió las alarmas fue el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien dijo que “los últimos días de un gobierno no pueden convertirse en una carrera contrarreloj para repartir cargos ni para dejar amarradas decisiones que corresponden exclusivamente al gobierno de los colombianos, que ellos eligieron”. También argumentó que “la carrera diplomática no puede convertirse en un refugio de salida ni en un premio de consolación para un gobierno que termina. El servicio exterior le pertenece a Colombia y debe ser respetado”. Por supuesto, tiene razón, y el próximo gobierno de Abelardo de la Espriella será juzgado bajo esa misma mirada crítica.

Lo que está ocurriendo con la administración Petro se encuentra en un espacio gris. Es cierto que no hay prohibiciones legales para hacer nombramientos en los días finales de un gobierno. También lo es que, si hay vacancias, deben llenarse. Se trata, no obstante, de una práctica que deja un sinsabor. Es similar a lo que ocurrió en el Congreso, donde 11 senadores y representantes se posesionaron a menos de un mes de que haya cambio de congresistas y con la legislatura ya terminada. Tanto en el legislativo como en el legislativo, ¿es de verdad necesario llenar puestos en estos momentos?

Queda muy mal el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, al firmar designaciones notariales con nombres que claramente tienen cercanía con las piezas más importantes del gobierno saliente. Lo mismo le ocurre a la canciller, Rosa Villavicencio, que parece estar agradeciendo lealtades con las designaciones de Elvira de las Mercedes Salazar, exsecretaria general de la Cancillería, y Wilmar Díaz Zapata, contratado el pasado diciembre como asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores. Todas estas personas quedan ocupando cargos incluso después del 7 de agosto y a pesar de la derrota en las urnas.

“Es la política y sus maneras”, nos dirán. Tendrán razón, claro. Pero en la política también son claves los mensajes que se le mandan a los colombianos. Ver que los recursos públicos se usan con tanta ligereza es pésimo ejemplo.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com

Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.