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Nuevas pistas para la transición energética efectiva

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06 de mayo de 2026 - 05:29 a. m.
Hay que decirlo: el Gobierno Petro ha tenido un rol diplomático muy importante en este objetivo.
Hay que decirlo: el Gobierno Petro ha tenido un rol diplomático muy importante en este objetivo.
Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
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Colombia asumió un importante liderazgo mundial al ser anfitriona en Santa Marta de la Primera Conferencia sobre la Transición más allá de los Combustibles Fósiles. Con 58 países presentes, entre ellos pesos pesados como Reino Unido, Dinamarca, Brasil, Francia y Países Bajos, se trató de un espacio para que el Sur Global tomara la palabra en una discusión de la cual se nos ha excluido históricamente. El diagnóstico de científicos, académicos y políticos está en lo cierto: necesitamos una transición hacia una economía que no dependa de los combustibles fósiles. Sin embargo, en lo que se han equivocado iniciativas como las del gobierno de Gustavo Petro es en la velocidad con la que de manera realista y responsable pueden hacerse los cambios necesarios. Adicionalmente, mientras los mayores contaminantes no se sienten en la mesa estamos condenados al fracaso.

Precisamente fue de una frustración que surgió esta conferencia. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP30), celebrada en Belém (Brasil), terminó con una declaración final que no incluyó la transición más allá de los combustibles fósiles. Como dijo el presidente Gustavo Petro en su discurso en Santa Marta, “en la COP 30 no se tuvo en cuenta el informe científico que dice que el 75 % de la crisis climática se debe a la extracción y consumo de hidrocarburos, que básicamente son carbón, petróleo y gas”. Por eso, varios países se decidieron a tener una conferencia paralela que dé insumos sobre cómo se vería esa transición.

Hay que decirlo: el Gobierno Petro ha tenido un rol diplomático muy importante en este objetivo. Como explicó Ximena Barrera, directora de Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF Colombia, “Colombia ha asumido un liderazgo innovador en la agenda mundial sobre el clima y la biodiversidad. Colombia demuestra que la transición no puede enmarcarse únicamente como un objetivo de reducción de emisiones, sino más bien como una agenda de desarrollo integral que integra la justicia social, la naturaleza, la seguridad energética, la diversificación económica y la cooperación internacional”. De la Conferencia salieron varias medidas importantes, como la creación de un Panel Científico para la Transición Energética Global (SPGET), que apoyará a los países que deseen empezar la transición de manera responsable. También hubo un compromiso de realizar otra Conferencia en Irlanda y Tavalu.

Lo más interesante, nos parece, fueron los productos académicos que se produjeron en el marco de la Conferencia. Mientras los científicos publicaron un documento en el que se dice que “la eliminación gradual de los proyectos de combustibles fósiles existentes es crítica, pero no suficiente. Sin detener los nuevos desarrollos, la eliminación gradual de los combustibles fósiles es inalcanzable, porque cada nueva inversión asegura décadas de extracción, uso y las emisiones resultantes de combustibles fósiles”, hubo mensajes de prudencia que necesitan ser escuchados. Andrea Cardoso, economista, profesora titular de la Universidad de Magdalena, advirtió que es necesario “preparar a las comunidades y a los trabajadores en esa salida a través de la educación técnica y vocacional, para que transiten a otras industrias como la de las energías renovables”. Eso toma tiempo.

Eso, tal vez, es lo más importante en las conversaciones que se tengan a futuro. Es esencial una transición, pero no puede ser radical ni tampoco ir en detrimento de las necesidades de países como Colombia. Las comunidades necesitan periodos de adaptación, alternativas viables y razonables, y, sí, necesitamos los recursos de los combustibles fósiles para fomentar esos procesos. También hay que encontrar la manera de persuadir a los mayores contaminantes. Sin ellos, todos estos diálogos son bien intencionados, pero quedan condenados a la ineficiencia.

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