Objetar el servicio militar

En octubre de 2009 la corte Constitucional, en su sentencia C-728 de 2009, reconoció la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio, por razones religiosas, filosóficas y morales, como un derecho fundamental derivado del derecho a la libertad de conciencia.

A pesar de este importante pronunciamiento, el cual cambió el precedente que la Corte venía desarrollando al respecto los últimos diez años, el derecho no se ha podido materializar efectivamente. Es así como los objetores de conciencia, con pocas probabilidades de éxito, deben acudir a la acción de tutela para ser reconocidos como tales. Es decir, que las autoridades competentes frecuentemente se rehúsan a reconocer este derecho hasta tanto el Congreso de la República, en un llamado que le hizo la Corte Constitucional en su sentencia, regule la materia.

Desde entonces, la discusión alrededor de la objeción de conciencia se ha tomado al Congreso, la academia y las organizaciones de base. Hay múltiples escenarios en los que se puede hacer efectiva esta manifestación negativa de una libertad —negativa en cuanto se trata de un derecho a no hacer—. La más sonada ha sido en la discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), y han sido las organizaciones de mujeres quienes han liderado el debate alrededor de la objeción de conciencia. Esto se debe en parte a que llevan mucho más tiempo en la lucha por el reconocimiento de sus derechos y, con respecto al IVE, esta lucha lleva desde el 2005, cuando la Corte Constitucional despenalizó el aborto en tres situaciones.

Entre los escenarios posibles, el proyecto de ley estatutaria 022 de 2011, que hoy cursa en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes y que pretende regular de manera general la materia, incluye algunos contextos en los que se puede presentar una objeción. Por ejemplo, el proyecto de ley menciona la posibilidad de objetar en conciencia contenidos educativos. Así mismo, trae a colación la discusión sobre si un servidor público puede ser objetor de conciencia, o si se puede ser objetor en el trabajo, sin que eso termine en despido.

De todas maneras, el proyecto carece de regulaciones específicas en las que se pueda determinar con claridad quién es objetor y quién no, y cuáles son las particularidades de cada tipo de objeción de conciencia, pues cada manifestación puede llegar a ser enteramente diferente de las otras. En ese sentido, el Grupo de Derecho de Interés Público de la Universidad de los Andes, la ONG internacional Civis y la ONG nacional Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia se han dedicado por más de un año a debatir sobre la regulación de la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio. Sin embargo, el debate genera grandes tensiones, especialmente con los militares, quienes dada la situación de conflicto consideran que esta situación no se debería dar. Y, de hecho, la discusión, que ya lleva varios años, no se materializó sino hasta 2009 con la sentencia de la Corte Constitucional.

El reto por una regulación que integre los diferentes intereses y que no se convierta en una herramienta para evadir el servicio militar es grande. Sin embargo, los puntos de estos expertos deben tenerse muy en cuenta a la hora de regularlo. Primero, que sea puesto en la norma bajo una categoría diferente y no mezclado con otras objeciones —el servicio militar presenta, por obvias razones, problemas ideológicos para distintos tipos de personas—. Segundo, que no sea la misma autoridad competente en asignar el deber, aquella que decida si procede la objeción. Tercero, que no se exija un material probatorio para dar fe de las razones de la objeción, porque no es de un Estado social de derecho pedir prueba a sus ciudadanos de los derechos que tienen asignados. Finalmente, que mientras se decida la objeción el ciudadano no sea obligado a prestar el servicio. Teniendo estas razones en cuenta, podría afinarse mucho más el diagnóstico de la aplicación de un derecho que, por los intereses en conflicto, es muy difícil de discutir. Que inicie el debate.

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