Óscar Iván Zuluaga y el “hacker” Sepúlveda

El problema es que la tesis de la infiltración, que sería muy preocupante y merecería investigación de tener sustento, no está siendo considerada por la Fiscalía.

El político del Centro Democrático no tuvo nada que ver con la contratación de los servicios del hacker. / Foto: Andrés Torres - El Espectador

El archivo de la investigación que la Fiscalía realizaba en contra del excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, por la presunta participación de su campaña en las actividades ilícitas del condenado hacker Andrés Fernando Sepúlveda, dice que el político del Centro Democrático no tuvo nada que ver con la contratación de sus servicios. Sin embargo, no es cierto, como ha pretendido ese partido político, que eso pruebe la infiltración de la campaña, o que no hubo relación con delitos. Aún quedan muchas preguntas por responder que el ente investigador le debe al país, y no ayudan los discursos sin fundamentos.

Zuluaga estaba implicado por cuenta de un video que se conoció en mayo de 2014, en el cual aparecían él y el hacker Sepúlveda, y se oía la voz de Luis Alfonso Hoyos, entonces “asesor espiritual” del candidato Zuluaga. En ese video, recuerda la Fiscalía, “el señor Sepúlveda está manifestando claramente que tiene acceso a información de inteligencia, lo que claramente evidencia que este ciudadano está cometiendo una actividad delictiva”. Aunque en el documento de archivo de la investigación la Fiscalía le recrimina a Zuluaga no haberse inmutado por lo dicho por Sepúlveda, termina concluyendo que ese no es motivo para enjuiciarlo y, más importante aún, que “se observó ausencia total de intervención” de Zuluaga en lo referente a las actividades del hacker.

Sin la sombra de la investigación encima, Zuluaga aprovechó la oportunidad para insistir en una teoría que desconoce lo que ha dicho la Fiscalía. Según el candidato, el día que se anunció la decisión del ente investigador, “la opinión pública ya sabe que nuestra campaña fue criminalmente infiltrada para impedir que ganáramos la Presidencia de la República”. El expresidente Álvaro Uribe se subió al mismo discurso: “Más evidente que hacker hace parte de maniobra político-judicial para inhabilitarnos moralmente mientras entregaban el país al terrorismo”.

El problema es que la tesis de la infiltración, que sería muy preocupante y merecería investigación de tener sustento, no está siendo considerada por la Fiscalía. Al contrario, el mismo documento que acaba el proceso contra Zuluaga menciona que sigue con fuertes indicios sobre Hoyos y David Zuluaga, lo que mantiene las preguntas sobre qué tanto se benefició la campaña presidencial de la información obtenida por Sepúlveda.

Fueron Hoyos y Zuluaga hijo quienes, según la Fiscalía, contrataron a Sepúlveda. El documento menciona que hubo reuniones de miembros de la campaña con el hacker “con el fin de concertarse para lograr la terminación o desprestigio del proceso de paz mediante la obtención de información secreta o privilegiada, información recaudada mediante la realización de diferentes actividades delictivas”. Por eso Hoyos fue acusado de seis delitos, entre ellos espionaje en calidad de determinador, determinador de acceso abusivo a un sistema informático, uso de software malicioso y violación de datos personales, y la investigación contra el hijo del excandidato sigue su curso.

Esto no significa, por supuesto, que la verdad sobre lo ocurrido esté clara. Al contrario, precisamente porque siguen muchas dudas en el aire es que es fundamental que la Fiscalía pueda dar respuestas cuanto antes, que los procesos lleguen a una solución y que el país conozca bien qué fue lo ocurrido. Lo claro, no obstante, es que se llevaron a cabo hechos ilícitos. Que ninguno de los involucrados ignore ese hecho.

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