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Colombia es un país de contrastes crueles: mientras la selección femenina de fútbol estrenaba la camiseta de los equipos profesionales y aplastaba a Paraguay 4-2 en la Copa América, la División Mayor del Fútbol Colombiano anunciaba que no habría liga femenina en el segundo semestre de este año. Por eso vimos a las 11 jugadoras de la selección con el puño en alto y un letrero gigante de “Liga femenina digna ya” en la tribuna, y muchas manifestaciones de rechazo y frustración en redes sociales. Aunque el Ministerio del Deporte intervino para rescatar por lo menos un formato reducido de liga, el fútbol femenino tiene que seguir conformándose con migajas, a pesar de sus múltiples buenos resultados.
Nicole Regnier, futbolista olímpica colombiana, escribió en su cuenta de Twitter: “¡Por un fútbol femenino con garantías! ¡Estoy con ustedes! ¡Vamos, mi selección! ¡Apoyo a muerte!”. Vanessa Córdoba, arquera del Deportivo Cali, explicó: “Me hace demasiada ilusión saber que muchas personas, sobre todo niñas, van a poder ver el más alto nivel de fútbol femenino de nuestra región en su país. Mujeres y jóvenes que se parecen a ellas además, invitándolas a soñar con ejemplos ya no tan abstractos”. Se refería a la Copa América, que debuta en nuestro país. Y agregó: “El fútbol y los estadios también son espacios para nosotras y merecemos vivir de esta profesión dignamente”. Tan cierto como doloroso, viendo la realidad de las futbolistas en Colombia.
La excusa para no hacer la liga profesional es la de siempre: no hay plata. Detrás de eso hay otras raíces, por supuesto: falta de voluntad de los dirigentes en la mayoría de los equipos, ausencia de proyectos de mediano plazo que le den más visibilidad a la liga femenina, empresas privadas todavía reacias a invertir en patrocinios. La cancelación en esta ocasión fue particularmente frustrante, porque hace apenas seis meses estábamos celebrando, por fin, una gran apuesta por una liga femenina de todos contra todos y más larga.
Tulio Gómez, máximo accionista del América de Cali, escribió en Twitter: “Cali, América, Millonarios, Cortuluá, estamos listos para jugar la liga femenina. ¿Quién más se suma? Necesitamos que las empresas patrocinen a los equipos de fútbol femenino, especialmente las marcas que producen artículos para dama. Las mujeres son muy buenas consumidoras”. El ministro del Deporte, Guillermo Herrera, dijo en Caracol Radio que le sorprendió “la decisión de la Dimayor de no realizar el torneo en el segundo semestre de este año (...) Recuerden que para el torneo del primer semestre el Ministerio patrocinó la realización de la liga con un aporte de $3.000 millones y hace un mes, en la final de Cali contra América, anunciamos con Fernando Jaramillo una adición de un aporte por $1.200 millones”. A partir de allí, anunció que hay suficientes equipos para hacer una versión reducida del torneo.
Ojalá se haga lo mínimo. No es posible que tengamos dos equipos (América y Cali) en la Copa Libertadores femenina y no vayan a tener una liga donde foguearse. También es cruel que la selección Colombia de mayores siga dando resultados mientras sus jugadoras no reciben el apoyo que merecen. Y hace poco hablábamos de cómo las selecciones sub-15 y sub-17 también vienen triunfando. No más contrastes: necesitamos una liga digna ya, que no esté a punto de fracasar cada semestre.
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