Parques naturales: ¿conservación para pocos?

Días antes de que se retirara la idea del hotel siete estrellas en el Parque Tayrona, este diario informó sobre la aprobación de la construcción de instalaciones turísticas en otra de las playas del mismo parque.

Se argumenta que se trata de ecoturismo, actividad permitida dentro de los parques, por lo que, desde un punto de vista estrictamente legal, no habría motivos para preocuparse. Pero, ¿en qué momento cambió el concepto de parque nacional? Un parque nacional es un territorio para la conservación de la naturaleza que tiene, además, un segundo fin subordinado: garantizar su disfrute por parte de los ciudadanos. He ahí la importancia del debate para todas las áreas que tienen la misma identidad y en las cuales todos los colombianos —indígenas o no— tenemos la última palabra. En este sentido, sí hay más de un motivo de preocupación. Porque en este tipo de áreas no sería válido un ecoturismo que, si bien cuidadoso con el ambiente, al mismo tiempo consolidaría una forma de exclusión en el disfrute y la conservación de la naturaleza.

Este es el cambio de política que podría estarse gestando y que requiere un debate a fondo. Hoy los colombianos que quieran visitar algunos de los más vistosos parques nacionales tienen que hacerlo a través de una agencia turística que maneja tarifas impagables para el promedio de los colombianos. El problema se da cuando esa agencia tiene el monopolio de las visitas. Además, no es lo mismo decir “ecoturismo” que “visitas” a los parques nacionales. Antes que ecoturistas, los parques nacionales tienen visitantes, quienes se hospedan por fuera del área protegida y, dentro de ella, encuentran información en centros de visitantes y senderos debidamente adecuados. Su regulada experiencia es de disfrute y aprendizaje en la naturaleza.

En el caso del Tayrona preocupa que la autorización para la construcción de los “ecohabs” no sólo acentúe una forma de exclusión para el llamado ecoturismo sino que además consolide un dominio y disfrute privado dentro del mismo parque. ¿Dónde queda el parque nacional como bien público? La privatización de los servicios ecoturísticos en cualquier momento podría revisarse, pero no así la consolidación de facto de la propiedad privada y la exclusión del resto de los colombianos al disfrute del patrimonio nacional. Si bien el presidente Santos ha denunciado que algunas familias, de forma fraudulenta, se han vuelto dueñas de parte de la tierra de los parques naturales y que sobre ellas caerá todo el peso de la ley, resulta preocupante igualmente que la política pública de los parques nacionales siga cambiando en la dirección que mencionamos previamente y que la actividad puntual en cuestión termine justificada simplemente porque no es ilegal.

El país tiene amplio espacio geográfico para la conservación privada, la cual, además, no se incentiva donde debería ser, por ejemplo, en los llanos orientales. En cambio, parecería que el Gobierno quisiera prender otra pequeña locomotora dentro de los parques nacionales. Mientras tanto, para el colombiano medio, la naturaleza protegida queda cada vez más por fuera de su bolsillo. La Unidad de Parques Nacionales tiene en este sentido una enorme tarea pendiente. Debería, por ejemplo, expandir las concesiones de servicios ecoturísticos comunitarios como un medio para devolver beneficios a las comunidades locales.

Podría, además, retomar una política audaz para atraer y atender visitantes hoy mal llamados “ecoturistas”, con el desarrollo de centros de visitantes debidamente documentados e interpretados. Es inexplicable que sitios tan emblemáticos como, por ejemplo, Chingaza no tengan ya una infraestructura de clase mundial para recibir visitantes. Un vacío de política pública y de gestión que parece estar abriendo un espacio de confusión, sobre una buena idea original: la conservación de la naturaleza para el disfrute de toda la población.

311642

2011-11-16T23:00:00-05:00

article

2013-11-06T17:52:05-05:00

none

Editorial

Parques naturales: ¿conservación para pocos?

46

3827

3873

 

La protesta sigue, el país no puede parar

Los trapos al sol en Venezuela

¿Cuál es la verdad sobre las “chuzadas”?