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Pelea de Petro y Cabello: hay que acabar la ambigüedad

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30 de julio de 2023 - 02:00 a. m.
“En la fuerte discusión esta semana entre el presidente Petro y la procuradora Cabello, el problema es que ambos tienen en parte la razón”.
“En la fuerte discusión esta semana entre el presidente Petro y la procuradora Cabello, el problema es que ambos tienen en parte la razón”.
Foto: Redes sociales
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El caos institucional parte de una procuradora y un presidente en campaña política. En la fuerte discusión esta semana entre el presidente de la República, Gustavo Petro, y la procuradora general de la Nación, Margarita Cabello, el problema es que en realidad ambos tienen parte de la razón. Colombia está en un limbo jurídico, pues su legislación interna incumple la Convención Americana y una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) contra nuestro país, pero la Corte Constitucional permitió que esa situación continuara y el Consejo de Estado está en una pugna interna para sentar posición. En ese río revuelto, y con las elecciones regionales en ebullición, queda en evidencia la necesidad de una reforma constitucional que resuelva el problema de una vez por todas.

La posición del presidente Petro es entendible. Cuando era alcalde de Bogotá, la Procuraduría beligerante de Alejandro Ordóñez lo separó de su cargo, en un ataque institucional con claras intenciones políticas. A raíz de esa decisión, la Corte IDH condenó a Colombia porque la Convención Americana establece que las personas elegidas democráticamente no pueden perder sus derechos políticos si no hay condena penal en su contra; así de claro y sencillo. Entonces, una figura como la de la Procuraduría colombiana incumple el acuerdo internacional, pues no es juez penal, pero sí tiene poderes enormes sobre alcaldes, gobernadores y otros funcionarios. No sorprende, entonces, que ahora el presidente se niegue a reemplazar al alcalde de Riohacha, José Ramiro Bermúdez, suspendido por tres meses por la Procuraduría, y haya iniciado este choque público de trenes.

Sin embargo, la procuradora Cabello también tiene argumentos jurídicos. Impulsora, junto con el entonces presidente Iván Duque, de una reforma al Código Disciplinario, que aquí criticamos ampliamente en su momento por no cumplir con la sentencia de la Corte IDH, Cabello tuvo un éxito reciente en la Corte Constitucional. Palabras más, palabras menos, el tribunal constitucional dijo que la sentencia de la Corte IDH no se puede aplicar tal cual en el ordenamiento colombiano y se debe armonizar. Entonces, permitió que la Procuraduría siga suspendiendo funcionarios siempre y cuando eso pase por control del Consejo de Estado. Esa última entidad, por cierto, tiene desacuerdos internos, pues algunos consejeros consideran que la Corte Constitucional se equivocó al no acatar la sentencia de la Corte IDH. Lo dicho: estamos en un desastre institucional.

Esa diferencia entre la normativa interna e internacional surgió, por cierto, desde la Constitución del 91. A pesar de que la Convención Americana ya estaba en vigor, los constituyentes consideraron que Colombia necesitaba una Procuraduría con superpoderes. Entonces, hay que tener cuidado con los discursos que quieren sacar réditos políticos de una crisis institucional con muchas complejidades.

Eso nos lleva a los dos protagonistas del escándalo actual. La procuradora Cabello lleva interviniendo en política de manera más pública desde que el presidente Petro llegó al poder. Eso, como dijimos en un editorial pasado, es inaceptable. Es una obviedad decir que el presidente Petro también tiene en la mira las elecciones de octubre. Necesitaríamos un diálogo más productivo entre instituciones para solucionar el impasse, por ejemplo, construyendo y apoyando una reforma constitucional a la Procuraduría que no eluda la sentencia de la Corte IDH. Pero en el discurso público, queda la sensación de que ambos solo están concentrados en la campaña política.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.

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javier(96673)31 de julio de 2023 - 01:51 a. m.
El caos institucional parte del limbo jurídico que ustedes señalan.
Edgard(u2qq3)30 de julio de 2023 - 10:33 p. m.
La procuradora no menciona para nada la sentencia de la Corte IDH, ella la incumple y la ignora completamente el presidente no puede ignorar las sentencias internacionales solo porque la procuradora las ignora. Ademas al actual presidente no hay reforma que le aprueben esos dinosaurios del Congreso a ellos no les interesa el país sino los contratos y que la corrupción continué.
Fèlix(w3xh1)30 de julio de 2023 - 10:33 p. m.
Señor Director de El Espectador: aunque usted hace aclaraciones sobre este gran problema institucional, debo despejarle que los tratados o pactos internacionales son LEY SUPERIOR a las internas, sobre todo en tratándose de la defensa de los derechos humanos. Por tanto, el Presidente Petro simplemente cumple con lo ordenado por la Corte Interamericana. Qué tal que Petro u otro presidente permitan que se siga violando la ley a la espera de una respuesta sustancial positiva de los Tribunales.
Luis(41091)30 de julio de 2023 - 10:22 p. m.
Desde 28 de mayo de 1973 que Colombia ratificó la Convención Americana la ha desconocido en materia disciplinaria y ratifica su violación el numeral 6° del art.277 de la Constitución, pero la misma carta en el art.93 establece que los tratados y convenios internacionales prevalecen en el orden interno y los derechos y deberes consagrados en la carta se interpretarán DE CONFORMIDAD CON LOS TRATADOS INTERNACIONALES SOBRE DERECHOS HUMANOS RATIFICADOS POR COLOMBIA. Luego la razón es de Petro.
Camilo(27872)30 de julio de 2023 - 09:43 p. m.
La Corte Constitucional en este asunto asumió la jurisprudencia de Pilatos, le salió horroroso!
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