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hace 5 horas

Persistir con el Eln

"Colombia está lista para pasar la página y enfrentar los enormes retos que tiene sin cargar a cuestas las lógicas anacrónicas de un conflicto armado”./ Foto: Víctor de Currea Lugo

Hoy aterriza en Quito, Ecuador, la delegación del Gobierno de Juan Manuel Santos para seguir los diálogos con el Eln. Después de un 2017 lleno de tropiezos, arrogancia de los guerrilleros y tragedias irracionales, el mandato de los negociadores, no obstante, es claro: hay que persistir para que no nos sigamos matando.

El sábado pasado, el presidente Juan Manuel Santos hizo dos anuncios importantes a través de su cuenta de Twitter. Primero, dijo que “estamos más que dispuestos a prorrogar el cese del fuego con el Eln y a renegociar las condiciones de un nuevo cese”. Segundo, anunció que “el lunes (8 de enero) viajarán a Quito para reiniciar las negociaciones con el Eln: Gustavo Bell, Angelika Rettberg, Socorro Ramírez, los generales Freddy Padilla y Carlos Rojas, Alberto Fergusson, José Noé Ríos y Alejandro Reyes Lozano”.

El mayor logro de las negociaciones con el Eln del 2017 fue haber decretado el cese del fuego, que inició el 9 de octubre y termina oficialmente mañana. Desde entonces, la guerrilla ha hecho varios pronunciamientos diciendo que el Gobierno aprovechó la ausencia de hostilidades para presionar inadecuadamente a las poblaciones cocaleras, citando eso como justificación para que el Eln considere reanudar sus actividades.

Eso no puede ocurrir. El mejor argumento a favor de cualquier proceso de paz es que desaparezcan las muertes, los heridos y los secuestrados por culpa de un intercambio de hostilidades. El Eln debe tener algo muy claro: la carta principal que tienen para ganarse la confianza y el apoyo de los colombianos, que necesitan para reincorporarse, es con gestos contundentes de paz como el cese del fuego.

En un comunicado difundido por El Colombiano, los jefes de misión del Grupo de Países de Apoyo al proceso con el Eln dijo que “el cese del fuego es un logro fundamental de los diálogos de paz. El cese ha tenido efectos humanitarios altamente positivos. Desde las comunidades afectadas, hay un solo clamor por su prolongación y profundización”. Además, advirtieron que “una reanudación de las hostilidades entre la Fuerza Pública y el Eln causaría un fuerte impacto humanitario para la población civil e pondría a riesgo la participación activa de la sociedad civil en las negociaciones. Para avanzar en el camino hacia una paz duradera e incluyente, se requiere de procesos e iniciativas no violentas”. Estamos completamente de acuerdo.

De la misma manera, distintas organizaciones de la sociedad civil le han pedido a las partes lo mismo: por favor prorroguen el cese del fuego y avancen en las negociaciones.

No debe haber vuelta atrás. Colombia está lista para pasar la página y enfrentar los enormes retos que tiene sin cargar a cuestas las lógicas anacrónicas de un conflicto armado.

Sin embargo, no será fácil. El Eln persiste en su terquedad. Como dijo recientemente en La Señal de la Mañana Carlos Velandia, gestor de paz y exmiembro de la guerrilla, “el Eln está en deuda en afinar esa unidad interna”. Pero, también, “todos los que están allí, son los llamados a tomar las decisiones para ponerle fin al conflicto, que ya rebasa en términos de tiempo, los niveles de soportabilidad por parte de la sociedad y del país”.

Hay que persistir y avanzar todo lo que se pueda para que, en medio de la campaña electoral, los colombianos recuerden la importancia de respaldar el proceso. Ya conocemos lo que ocurre cuando estos esfuerzos fracasan. No repitamos los errores de siempre.

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