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¿Podrá regular el regulador?

LA COMPRA DE PROTABACO POR parte de la compañía americana Philip Morris y la alianza estratégica Éxito-Cafam esperan desde el año pasado el veredicto de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).

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El Espectador
15 de mayo de 2010 - 01:34 a. m.
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Ni pocos ni dispersos son los intereses que aguardan la decisión que podría alterar de forma importante a ambos sectores. De no objetarse o no condicionarse las integraciones, Philip Morris controlaría el 84% del mercado doméstico del tabaco en Colombia y el 99% de su producción. Almacenes Éxito, a su vez, alcanzaría una participación en el mercado nacional del 60%.

Estos porcentajes sugieren que un veredicto positivo de la SIC significaría para las compañías la consolidación de sus mercados. Más específicamente, Philip Morris afianzaría su control sobre el público masivo con la adquisición de Mustang, Premier y President, los cuales completarían el espacio ya logrado con Boston, Green y Pielroja —fruto de la compra de Coltabaco en 2005—. Almacenes Éxito, por su parte, administraría los 38 supermercados de la cadena Cafam ubicados en puntos estratégicos sobre todo el país a cambio de la administración de las droguerías dentro de los super e hipermercados.

No obstante, lo que sería una buena noticia para las compañías no lo sería necesariamente para los consumidores. Por un lado, dado que British American Tobacco (BAT) quedaría como la única empresa competidora si se autoriza la compra de Protabaco, Philip Morris podría fijar unilateralmente los precios de la hoja de tabaco. BAT importa su materia prima de Chile y Venezuela, así que la casa del hombre Marlboro compraría sola casi la totalidad del producción. Por el otro lado, la alianza estratégica Éxito-Cafam podría otorgarle una ventaja importante sobre Carrefour y la Olímpica, disminuyendo la competencia y, con ella, la necesidad de mantener bajos los precios.

Con todo, era de esperarse —más temprano que tarde— que estas integraciones tuvieran lugar. Las regulaciones de la Organización Mundial de la Salud y las leyes para limitar el consumo de cigarrillo en recintos cerrados iban necesariamente a ahogar el mercado y a acelerar la concentración de la industria. En el mundo, la producción y comercialización del tabaco está ya prácticamente en sólo tres manos: Philip Morris, BAT y Japan Tobacco. De forma menos drástica, pero también importante, se han fusionado las cadenas de supermercados. La guerra de precios ha reducido los márgenes de rentabilidad al punto que sólo un mayor dominio sobre el mercado puede a veces ofrecer mayores ganancias.

Lo que ha ocurrido con las tabaqueras y las cadenas de super e híper mercados es una muestra del movimiento natural de concentración a la que conduce la libre competencia. Ésta, contrario a lo que se podría creer, no genera más competencia. Todo lo contrario. El capital también entiende que la unión hace la fuerza. De ahí que proteger al consumidor de mayores precios y a las empresas de prácticas restrictivas, supone una tarea cada día más difícil, pero a la vez más urgente, para la SIC. Colombia es cada vez más atractiva para la inversión y, por ello, cada vez más seductora para los grandes jugadores. Todos los días habrá que dirimir entre intereses más fuertes y controlar a gigantes más poderosos.

Por El Espectador

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