Los rostros sonrientes del presidente Abelardo de la Espriella y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, son un buen augurio sobre una relación que es fundamental para Colombia. La hostilidad del gobierno de Gustavo Petro con el país del norte, nuestro principal socio comercial y el Estado que más ha apoyado la lucha contra la criminalidad, llevó a un congelamiento que en ocasiones amenazó con lanzarnos a un abismo diplomático indeseado. Solucionar la situación era una prioridad, y parece que el nuevo presidente ha avanzado en el camino correcto. Sin embargo, continúan preguntas y ha faltado transparencia sobre los acuerdos y las promesas anunciados a la opinión pública.
Fue Rubio quien anunció un reinicio de las relaciones, al mismo tiempo que recordó la larga alianza entre Estados Unidos y Colombia. A su lado, el presidente De la Espriella habló de cooperación militar, de acuerdos de explotación de tierras raras, de cooperación en Venezuela y de una serie de causas comunes. El gremio exportador lo celebró, con razón: una de cada tres exportaciones colombianas va hacia el país del norte. Es bienvenido que los gestos del Gobierno colombiano sean reciprocados por parte de Estados Unidos.
Persisten, eso sí, preguntas y cielos nublados a la vista. Sabemos que el gobierno de Donald Trump creó una política exterior transaccional: si no hay ganancias tangibles para su país y para sus propios negocios, enfría rápidamente la amistad. ¿Cómo navegará el nuevo Gobierno esa realidad con autonomía? Más aún cuando las elecciones de noviembre en Estados Unidos anuncian una derrota para el trumpismo, que puede responder con hostilidad global y sin mucho interés por países como el nuestro. El mismo Rubio, a quien el presidente De la Espriella le ha apostado todas las aproximaciones, puede terminar saliendo del gobierno, en medio de su popularidad en picada por el mal manejo de Venezuela y el interés del vicepresidente de ese país, J. D. Vance, por ser el sucesor de Trump y sacar del camino a sus posibles contrincantes. ¿Cuáles son los planes de contingencia de la Cancillería para un escenario que puede cambiar mucho y de manera veloz?
Mientras tanto, ha hecho falta transparencia de cara a Colombia sobre qué se ha pactado. Para la muestra, la frase de operaciones militares conjuntas. Como le explicó la defensora del Pueblo en entrevista a El Espectador, “hay un tema de transparencia y una brecha entre las declaraciones públicas y lo que se conoce formalmente… dicen que lo que hay es una cooperación técnica y militar que ha existido toda la vida. El problema es que en el discurso público se sigue hablando de estas operaciones conjuntas. Entonces no sabemos cuál es la verdad: si la que responden en el derecho de petición o la que dicen públicamente”. Lo mismo puede decirse sobre los diferentes acuerdos de inversión que se han divulgado. Los detalles son claves para que el pueblo colombiano sepa qué se está pactando con Estados Unidos.
De nuevo, celebramos el acercamiento y que nuestro aliado tradicional le esté dando importancia a Colombia. Queremos ver que tantas palabras se materialicen en hechos, en financiación y que el gobierno De la Espriella esté preparado para los cambios políticos que se avecinan.
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