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El intento de asesinato contra el primer ministro de Eslovaquia, Roberto Fico, debe ser rechazado de manera contundente. Ninguna motivación justifica este tipo de hechos, que ponen a la democracia en peligro. La política europea ha vivido durante los últimos años un recrudecimiento de los discursos polarizantes, que dividen a sus habitantes e incitan al odio.
Aunque el atacante, al parecer, actuó de manera independiente, los seguidores del jefe de Gobierno han señalado a los medios de comunicación como responsables. El primer ministro calificó a los periodistas de “prostitutos antieslovacos” y enemigos de la nación, en medio de un complejo ambiente de extrema división en el país, que ha llevado a que la actual presidenta, Zuzana Caputová, europeísta y ecologista, desistiera de postularse para un nuevo mandato. En abril pasado triunfó Peter Pellegrini, aliado del primer ministro. Caputová, al rechazar el atentado, dijo que “un ataque al primer ministro es un ataque a una persona, pero también un ataque a la democracia. La retórica de odio que presenciamos en la sociedad conduce a actos de odio”. Tiene toda la razón.
Robert Fico regresó al poder con una tendencia nacional-populista alineado con Víktor Orban, su colega húngaro, muy cercano a Vladimir Putin, críticas a Ucrania y un alejamiento de la Unión Europea. A pesar de presentarse como socialdemócrata, mantiene un discurso anti-LGTBI, xenófobo y posiciones misóginas que le permitieron ganar las elecciones hace algo más de seis meses.
Había salido del poder, en 2018, luego del asesinato del periodista Jan Kuciak y su pareja. Kuciak había publicado graves señalamientos contra personas del gobierno y una alianza del partido de Fico, Smer, con grupos mafiosos de origen italiano. Las grandes protestas que se dieron en las calles lo llevaron a renunciar. Desde que regresó, se ha empeñado en disolver la fiscalía anticorrupción, lo que deja en evidencia dónde están sus lealtades. En el lapso de los cinco años de su alejamiento del poder, hubo un fuerte combate contra la corrupción y personas de su entorno fueron condenadas, mientras cerca de cien esperan juicio.
Las medidas adoptadas por Fico han sido un pase de cuentas. Se aprobó una reforma a la legislación penal que, mediante procesos sumarios, autorice la rebaja de penas para delitos graves. Además, fuera de vetar a los medios de comunicación independientes, Fico está empeñado en reformar a los medios de comunicación estatales para que se conviertan en cajas de resonancia del Gobierno.
A pesar de que no ha habido una escalada de actos de violencia física contra políticos, sí se han presentado hechos que deberían haber prendido las alarmas recientes. La violencia verbal y los discursos radicales en Europa están sembrando una semilla de odio e intolerancia que ya comienza a dar resultados nefastos. La historia, en dicha región en especial, demostró el siglo anterior cómo eventos similares fueron la chispa de tragedias. Mientras las democracias están en riesgo por el populismo, los ciudadanos muestran cada vez mayor desesperanza. Hay que aprender del pasado para no repetirlos.
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