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Rebelarse vende

EL DEBATE GENERADO POR LA INtervención en la presentación de los premios MTV Latinos del cantante puertorriqueño de Calle 13, René Pérez, carece de profundidad y pone en evidencia lo parroquiales que pueden ser las reacciones de algunas instituciones y políticos colombianos ante cualquier opinión foránea. Y ello en un mundo global.

El Espectador

23 de octubre de 2009 - 06:01 p. m.
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En plan presuntamente crítico, René Pérez, también conocido como Residente, se despachó contra Luis Fortuño, gobernador de Puerto Rico, y lo pagó con la cancelación del concierto programado para el 31 de octubre en San Juan. Además de los insultos verbales, se valió de una serie de camisetas muy bien diseñadas cuyo objetivo no era otro que el de generar polémica. Como cualquier otro artista invitado a las premiaciones, Residente tuvo el tiempo y el espacio para modelar sus mensajes. “Chávez nominado mejor artista Pop”, “Micheletti rima con Pinochetti” y “Viva Puerto Rico libre” fueron tres de las pequeñas arengas con que despertó el aplauso fácil e histérico de un público reunido para gritar.

Como era también de esperarse, al Presidente colombiano le tenía listo su propio estribillo. En una camiseta ciertamente menos creativa que la que utilizó para el caso Chávez, podía leerse claramente “Uribe para militar” y, en otro sentido, “Uribe para bases militares”. La fórmula era la misma: impactar las cámaras, atrapar la atención y posar de crítico analista de la realidad suramericana.

En esto de los espectáculos mediáticos rebelarse contra cualquier cosa, y en esta ocasión queriendo hacerse pasar por la voz del pueblo, es una vía rápida al éxito. La postura ética de quien dice venir de la izquierda e interesarse en todo cuanto pueda estar ocurriendo en América Latina en materia de injusticias, se redujo inmediatamente a una postura estética. El estatus, el glamour, le estaban garantizados en medio de la catarsis colectiva.

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Todo lo cual no habría pasado de ser una invitación formal a perder el tiempo por un rato con un artista tan buen compositor como trivial en sus mensajes, si la Cancillería colombiana no hubiese hecho su propio despliegue de mojigatería e intolerancia. En comunicado a la opinión pública, el Ministerio de Relaciones Exteriores salió a expresar su indignación por la injuria hacia el Presidente y el irrespeto que ello supone a la dignidad de los colombianos. Algo como decir que durante las dos administraciones del presidente estadounidense Bush, cada que a un burro le ponían por nombre George —o cuando los caricaturistas se divertían dibujando un tejano guerrero, los lingüistas se hacían ricos buscando gazapos, etc.— era la inteligencia de todo Estados Unidos la que era puesta en duda.

Con el agravante de que el llamado a la censura no se hizo esperar. Se le sugirió “respetuosamente” a las directivas de MTV “observar con mayor detenimiento las manifestaciones con alto contenido político”, vale decir, filtrar todo lo políticamente incorrecto y hacer del espectáculo un programa formateado y al servicio, imaginamos, del buen nombre, la honra y el honor de los gobernantes latinoamericanos. El alcalde de Manizales, Juan Manuel Llano, llegó incluso a cancelar un concierto del grupo puertorriqueño y pidió que así se hiciera en Cali.

Al final, en su carta abierta a la Cancillería, Residente afirma con razón que “Colombia es mucho más que un Presidente”. Una frase que podrá imprimir en cuanto recordatorio pueda imaginar y con la que posiblemente se incrementarán las ventas de sus pegajosos discos.

Por El Espectador

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