
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Hay dos curvas que están hoy en la mente de todos los líderes: la de los contagios y hospitalizaciones, que tiende hacia arriba si no se controla, y la de la economía, que tiende hacia abajo anunciando una recesión. El acto equilibrista que se está ejerciendo en la Casa de Nariño y en todas las entidades territoriales apunta a evitar un desastre sanitario y, al mismo tiempo, disminuir al máximo los efectos en el bolsillo de todos los colombianos con sus consecuencias sociales. No son menores las medidas de choque que se han anunciado en estos días con miras a combatir ambas situaciones.
Hizo bien, en ese sentido, el presidente Iván Duque al extender la cuarentena, que incialmente iba hasta mañana, hasta la medianoche del 26 de abril. Todavía tenemos muchas deficiencias en los datos, pues traer a Colombia los mecanismos de prueba y detección del COVID-19 ha sido un proceso lento. Hasta que no estemos realizando un mayor número de pruebas diarias, como es la intención del Gobierno nacional y de los locales, no podremos dimensionar de manera adecuada si, en efecto, se ha conseguido aplanar la curva o nos falta mucho trabajo por hacer. Además, como lo mencionamos hace una semana, los modelos no pueden quedarse exclusivamente en un primer acto de contención, sino dar cuenta de que, mientras no haya vacuna, los contagios pueden estallar en cualquier momento sin los cuidados apropiados y los mecanismos de vigilancia y prevención funcionando de manera eficaz.
Es claro que la amenaza a nuestro sistema de salud continúa. Mientras se sigue trabajando en la ampliación de las unidades de cuidados intensivos, la adecuación de espacios de descongestión como Corferias en Bogotá, la importación de equipamientos necesarios como los ventiladores y la inyección de recursos a las EPS y los hospitales que estarán tensionados, lo recomendable es continuar en la cuarentena. Esperamos que, al momento de evaluar qué hacer después del próximo plazo fijado, la información disponible permita entender con mayor complejidad el panorama entero.
Por otro lado, el liderazgo en el campo económico que ha mostrado la administración Duque da buenas señales sobre el apoyo que el Estado les dará a los colombianos. Más allá de los inaceptables problemas en la comunicación del ingreso solidario, se trata de un aporte que, cuando logre entregarse de manera adecuada, beneficiará a las personas más vulnerables. Tal vez aún más ambicioso fue el anuncio de ayudar a pagar las nóminas de las mipymes siempre y cuando estas no corten empleos. Se trata del tipo de medida que va a cambiar el día a día de muchos empleados y empleadores que ven con angustia cómo la parálisis de la economía los lleva a la quiebra. Adicional a esto, la renovación del crédito por US$10.800 millones en el Fondo Monetario Internacional (FMI) es una herramienta de reacción que servirá si la crisis sigue empeorando.
No hay cómo subestimar el reto económico. Según la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el coronavirus provocará “la peor caída económica desde la Gran Depresión” de 1929. Lo propio dijo el Banco Interamericano de Desarrollo, que estimó que la economía de Latinoamérica y el Caribe se contraerá entre 1,8 % y 5,5 % en 2020. Son tiempos difíciles.
Por eso, las autoridades deben seguir con sus medidas estrictas y ambiciosas. En momentos de una crisis que no se veía hace un siglo, la respuesta tiene que estar a la altura.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.
Nota del director. Necesitamos de lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Por favor, considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.