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Seguimos aspirando a tener un Congreso deliberante

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19 de julio de 2026 - 05:00 a. m.
La actitud correcta es que el Capitolio se convierta en un espacio de debates transparentes, de construcción de reformas dialogadas.
La actitud correcta es que el Capitolio se convierta en un espacio de debates transparentes, de construcción de reformas dialogadas.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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¿Aprendieron algo los legisladores que se posesionarán mañana del Congreso que tuvimos los últimos cuatro años? Las primeras señales invitan a pensar que no. A pesar de ser históricamente la rama del poder público con menor confianza a los ojos de los colombianos, cada Congreso ha caído en la trampa de atrincherarse en su propia irrelevancia y privilegiar intereses particulares por encima de los debates complejos que necesita el país. Los años de la administración de Gustavo Petro les sirvieron a los congresistas para reivindicar su independencia, pero a menudo su falta de grandeza demostró que ponían por delante los objetivos electorales en sus actuaciones. En los próximos cuatro años de gobierno de Abelardo de la Espriella, el estrecho margen de victoria del presidente electo, sumado a la diversidad de fuerzas que quedaron repartidas en el legislativo, son una oportunidad para liderar una productiva conversación nacional. ¿Soñamos?

Los congresistas que llegan al Capitolio Nacional reciben un país que viene con años de estancamiento legislativo. Cuando se desarmó la coalición de gobierno con la que comenzó el gobierno Petro, el enfrentamiento fue constante. No olvidamos las acusaciones que la Casa de Nariño hizo en contra de los legisladores y también la amenaza de utilizar una Consulta Popular para saltarse al Congreso. Sin embargo, también está fresca en la memoria la falta de responsabilidad de los congresistas al discutir reformas difíciles como la de la salud o la laboral, y en particular al negarse tercamente a tramitar una ley de financiamiento que le lanzara un salvavidas a las finanzas públicas. Especialmente en la segunda mitad del mandato del presidente saliente, hubo más posturas electorales que un compromiso con la construcción de consensos en torno a las preguntas desafiantes que tienen los colombianos.

Entonces, sí, el Congreso es independiente y, sí, el gobierno que termina fue hostil a la concertación, pero la solución no puede ser instituir una nueva “unidad nacional” y aprobar con aplanadora la agenda del gobierno que llega. El mandato de Abelardo de la Espriella es, al mismo tiempo, poderoso y frágil, dado el estrecho margen que lo llevó a la Casa de Nariño. Lo que eso les debe decir a los congresistas es que muchos colombianos tienen dudas sobre sus posturas más radicales. Hay temores justificados entre quienes ahora se encuentran en la oposición. La actitud correcta es que el Capitolio se convierta en un espacio de debates transparentes, de construcción de reformas dialogadas y lo más incluyentes posibles. Pensar menos en el “cómo voy yo” y más en “cómo ayudamos a construir una Colombia para todos los colombianos”.

Los retos son enormes. Hay una crisis fiscal que limitará muy pronto las ambiciones del presidente electo. El sistema de salud, además de un salvavidas a corto plazo, necesita una reforma estructural que garantice su viabilidad en el tiempo. La seguridad tiene a los colombianos preocupados, pero no puede convertirse en excusa para abusos de poder y limitación de derechos individuales. El reformismo ultraconservador del sector más radical del próximo gobierno va a intentar debilitar avances sociales que son atesorados por las poblaciones más vulnerables. Podríamos seguir listando nudos que tienen que desatarse y sería una lástima que la voz del Congreso sea reemplazada por un sello notarial. Es tiempo de diálogo, de concertación, de reformas audaces, de mostrarles a los colombianos que la democracia sí es capaz de responderles en lo que más les preocupa. ¿Es mucho soñar con un Congreso que deje a un lado las “jugaditas”?

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Jairitoco(24834)21 de julio de 2026 - 12:11 p. m.
El enemigo de mi enemigo es mi amigo....así lo dijo Maquiavelo, Zunt Su y la conveniencia que impone la supervivencia. Eso es la.política en Roma, en París Londres Madrid etc. No basta con rugir emberracado....eso es para la la galería seducida, ahora debe enfrentar a los representantes de los diferentes sectores y sus mas caros intereses .
Tayrona(31467)20 de julio de 2026 - 06:35 p. m.
El que es nunca dejará de ser!. No soñemos conque este organismo vá a corregir los vicios que siempre han tenido. Y menos ahora con los nietos del monstruo Laureano Gómez. El tipo este buscará hacer lo del payaso anaranjado de arriba: que le alcahueteen todos sus desvaríos y entuertos. Abogaducho chicanero y rocambolesco este Agüevardo CACHACORRONCHO.
Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)20 de julio de 2026 - 02:04 p. m.
Durante el gobierno de Petro no se deliberó por oponerse a toda costa a sus propuestas y en el Gobierno de Abelardo no se deliberará por aprobarle todo con aplanadora. Lástima que el Consejo de Estado haya suspendido provisionalmente el Decreto que les quita la prima de servicio, por no deliberar
samuel diaz florian(77552)20 de julio de 2026 - 02:29 a. m.
Cuando el congreso saliente desbarataba el quorum para no debatir las reformas, y al tumbarlas los polos polos y demás similares festejaban a carcajadas los hundimientos de los proyectos...El Espectador fue marginal a lo que sucedía. Hoy le preocupa que el congreso sea deliberante.
Japz(39664)19 de julio de 2026 - 10:18 p. m.
El panorama no es alentador. Los avances en reformas sociales no son del interés de la derecha. Los congresistas en gran parte seguirán trabajando para los intereses de las EPS y derecha remate ADLE no moverá una hoja sin la aprobación de Trump. Sin embargo, mañana 20 de julio hay que marchar para que no perdamos la memoria del cambio que se ha dado en las mentes progresistas.
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