Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Soluciones gaseosas

Que esta decisión no corresponde a un plan estructurado lo demuestra que la fórmula ha sido modificada en tres oportunidades por presión de los consumidores industriales.

El Espectador

01 de diciembre de 2015 - 09:05 p. m.
PUBLICIDAD

Nuevamente, los recursos energéticos dejan en evidencia esa consuetudinaria falta de planeación tan nuestra. A todo lo que hemos visto con la situación de las termoeléctricas, se ha sumado la pugna por los precios del gas que se utiliza en la región Caribe, el cual era 40% más caro que en el centro del país. Esta semana, pese a la oposición de los productores, el Gobierno cedió a las presiones de los empresarios de esa parte del país y modificó la fórmula con la que se fijan las tarifas. Esto representa 24% de ahorro en los nuevos contratos para el sector industrial. Nos quedan debiendo la estrategia para evitar este tipo de problemas en el futuro y no seguir en este vaivén de soluciones al compás de la coyuntura.

Que esta decisión no corresponde a un plan estructurado lo demuestra que, como lo han repetido hasta el cansancio los productores del gas, la fórmula ha sido modificada en tres oportunidades por presión de los consumidores industriales. Si bien apoyamos que el precio se fije de manera equivalente en todo el país, no están equivocados los productores en afirmar que los cambios constantes generan inestabilidad jurídica, lo que, a su vez, causa inseguridad a los inversionistas. El tema es sencillo: si no hay coherencia y las condiciones se modifican constantemente, no hay reglas de juego claras, e invertir se hace más oneroso. En otras palabras, el Gobierno necesita encontrar la manera de fijar una política clara sobre este tema.

Tampoco deben caer en saco roto las críticas por no pensar en las condiciones del mercado antes de tomar este tipo de decisiones. Estamos en una coyuntura —como lo dijo el exministro de Minas Amylkar Acosta— en la cual la demanda de gas va en aumento por parte de las centrales térmicas, por ello mismo los precios, y esto además de la inflación creciente y el declive natural de los campos de La Guajira.

Read more!

No obstante, lo que está en el fondo del asunto también es un tema de igualdad y justicia. A esa reducción de las reservas de gas en el Caribe se suma una imprevisión en infraestructura: el gasoducto se diseñó para llevar el combustible de la Costa al centro del país, mas no al contrario. ¿No se podía estimar cuánto tiempo producirían los yacimientos en la región Caribe para haber previsto un gasoducto de ida y vuelta? He ahí el origen del absurdo precio diferencial.

Ahora surge una esperanza, pues al anunciar la medida el ministro de Minas, Tomás González, dijo que “hay que hacer obras de comprensión que nos permitan llevar gas en el sentido contrario que tiene el tubo y poder hacer la conexión entre este sistema y el de la Costa. Estimamos que esto esté listo para cuando se haga la siguiente ronda de negociación, que va a ser más o menos en un año”. Bien, aunque llegue un poco tarde.

Sólo queda esperar que el Gobierno demuestre en este tema la misma capacidad de ejecución que tuvo con el proyecto de las viviendas gratuitas. También que los planes, a partir de ahora, eviten este tipo de situaciones en el futuro. Se nos vienen tiempos difíciles en el tema de la energía; lo mínimo que necesitamos es que el Ejecutivo esté preparado y sea precavido.

Read more!

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.

Por El Espectador

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.