Tomar en serio la convalidación

Los títulos educativos, en asuntos como la salud, se convierten en garantes de la idoneidad de personas que reciben una responsabilidad enorme. / Pixabay

La convalidación de títulos obtenidos en el exterior es un tema que afecta directamente el bienestar de los colombianos. Esta semana hubo dos noticias que son un desarrollo del escándalo que estalló el año pasado, cuando varias mujeres denunciaron haber sido víctimas de malas prácticas médicas por parte de cirujanos plásticos que no contaban con estudios equivalentes a los especialistas graduados en Colombia. El Ministerio de Educación, aunque no lo haga explícito, parece por fin reconocer que estaba fallando en su responsabilidad de vigilancia.

El jueves, la Fiscalía imputó cargos contra seis médicos que practicaron cirugías plásticas, al parecer, sin contar con los estudios adecuados para eso. Los delitos que propuso el ente investigador son los de fraude procesal, falsedad en documento privado y concierto para delinquir.

En síntesis, estos seis médicos habrían convalidado cursos breves en otros países haciéndolos pasar acá como especializaciones en cirugías plásticas. Los resultados fueron nefastos: en El Espectador hemos documentado los relatos de víctimas, mayoritariamente mujeres, que sufrieron desfiguraciones, y que incluso murieron, por culpa de procedimientos realizados de manera negligente. Un punto en común de todos los testimonios es que se habían aproximado a los médicos en cuestión sintiendo seguridad por la exhibición de títulos en el exterior.

La raíz del problema es esa. Los títulos educativos son herramientas para construir confianza, certificados de que la persona cumplió con requisitos estrictos de disciplina y conocimientos. En asuntos como la salud, se convierten en garantes de la idoneidad de personas que reciben una responsabilidad enorme.

Cuando estalló el escándalo de los médicos, el Ministerio de Educación, encargado de hacer la convalidación, defendió sus procesos. Pero esa posición no se ajustaba a dos realidades evidentes: que el Ministerio no tenía la capacidad de estudiar con lupa cada solicitud de convalidación y que hay médicos operando con cursos que difícilmente se pueden equiparar a una especialización.

Por eso el anuncio de la ministra, Yaneth Giha, sobre un nuevo método de convalidación de títulos del exterior, es una medida que celebramos por necesaria. Según la funcionaria, el nuevo mecanismo “nos permitirá contar con mejores herramientas para asegurar la calidad de la formación que nuestros estudiantes obtienen en el exterior y para facilitarle el trámite a la ciudadanía”.

De ahora en adelante, sólo se validarán los títulos de programas y/o instituciones de educación superior reconocidos oficialmente por las entidades homólogas al Ministerio en cada país y por sus sistemas de aseguramiento de calidad. En el caso de los títulos relacionados con la salud, se realizará un proceso adicional de verificación de calidad caso a caso, lo cual es un alivio dado que estos son los diplomas que más buscan convalidarse. En total, el año pasado el Ministerio recibió 12.315 solicitudes de convalidación.

Esperamos que el nuevo sistema les garantice a los colombianos que no hay falsos profesionales, ni personas sin las capacidades necesarias para realizar procedimientos peligrosos. Se ha causado mucho sufrimiento por culpa de un mecanismo de convalidación ineficiente e irresponsable.

 

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