Traicionar el Acuerdo de Paz termina en desastre. Eso es lo que descubrió Jesús Santrich hace un tiempo y lo que ahora también confirmaron alias El Paisa y alias Romaña, ambos al parecer asesinados en Venezuela. La información de inteligencia que se conoce indica que Iván Márquez, otro de los firmantes que decidieron engañar al país y entregarse de nuevo a las armas y al narcotráfico, está cada vez más acorralado. Sus historias pudieron ser distintas, ya que el país les dio una oportunidad de reincorporarse a la sociedad y ayudarnos a construir la tan anhelada paz. Pero eligieron la violencia que solo genera más violencia, como muestran sus desenlaces.
En el video infame de 2019 aparecieron Henry Castellanos, alias Romaña, y Hernán Darío Velásquez, alias el Paisa. Estaban junto a Jesús Santrich e Iván Márquez dándole al país una noticia terrible: regresaban al crimen, a la violencia irracional y a la complicidad con el narcotráfico; echaban por la borda los años y años de esfuerzos por consolidar un acuerdo de paz referente en el mundo. El daño que la autoproclamada Segunda Marquetalia le ha hecho a Colombia se sigue sintiendo, no solo porque significa que hay más grupos ilegales armados buscando desestabiilizar la democracia, sino porque su surgimiento sirvió para minar la legitimidad de lo pactado. Aun hoy quienes se oponen a la justicia transicional y a cumplir lo acordado señalan a Iván Márquez y compañía como supuesta muestra de que todo se trató de una farsa. Eso, por supuesto, es una burda manipulación.
El mensaje ha sido claro: quienes cumplen lo pactado reciben toda la protección estatal; quienes se entregan a la violencia serán perseguidos con todas las herramientas legales. Además, alejarse de la sociedad los expone a otros espacios peligrosos. Al sol de hoy no conocemos las pugnas de poder que llevaron a la muerte de Santrich y lo mismo pasa con el Paisa y Romaña.
Los dos exguerrilleros asesinados tenían un prontuario temible. Romaña participó de la toma de Mitú de 1998, en donde mataron a 56 personas y secuestraron a 61; tiene 120 investigaciones en contra, 51 de las cuales son por secuestro, y fue procesado por homicidio, secuestro, extorsión, narcotráfico, rebelión y terrorismo. El Paisa tiene 10 sentencias condenatorias en su contra, ocho órdenes de captura, tres circulares rojas de Interpol, estuvo en el secuestro de los 12 diputados del Valle, participó en el atentado al club El Nogal de Bogotá y estuvo en las masacres de El Billar y de la familia Turbay Cote. Ninguno quiso aportar a las investigaciones de la Jurisdicción Especial para la Paz ni de la Comisión de la Verdad, que llevaban poco tiempo de funcionamiento cuando ellos traicionaron lo pactado.
El presidente Iván Duque dijo: “Que salgan de circulación esos símbolos del terrorismo, del mal, del narcotráfico, del reclutamiento de menores y también la encarnación de hacerle conejo a la paz es una buena noticia”. Por su parte, Emilio Archila, alto consejero presidencial para la Estabilización y la Consolidación, se concentró en reconocer el cumplimiento de cerca de 13.000 excombatientes a lo pactado. Con esa última idea nos quedamos: hoy, más que nunca, es momento de proteger a quienes le siguen apostando a la paz.
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