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En marzo de este año, envalentonado por su aparente triunfo en Venezuela, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que él probablemente va a tener “el honor de tomar Cuba”. Al cierre de esta edición, la isla se sigue desangrando por la falta de recursos, la presión de Estados Unidos y un gobierno autocrático contra las cuerdas. Sin embargo, mientras esa situación llega a su desenlace, Trump puede decir que tuvo el “honor” de “tomar” Venezuela. Su petróleo, por lo menos. Mientras la oposición ha seguido pidiendo a gritos que es necesaria una transición democrática urgente, el Gobierno de Trump celebra un acuerdo petrolero con Delcy Rodríguez, otrora vicepresidenta de Nicolás Maduro y ahora líder encargada del país vecino. En el mensaje del anuncio, Trump habló de prosperidad, pero no mencionó por ningún lado la palabra “democracia”.
El Gobierno de Donald Trump traicionó a los venezolanos. Tanto él como su secretario de Estado, Marco Rubio, prometieron con grandilocuencia que la invasión para llevarse a Maduro tenía justificación democrática. Más de medio año después, el régimen chavista sigue intacto (salvo por la ausencia de su líder, hoy encarcelado en Nueva York), Delcy Rodríguez manda sin oposición, Rubio es reconocido como una especie de virrey de Venezuela y María Corina Machado ni siquiera ha tenido la oportunidad de regresar a su país.
Para agregarle al insulto, la semana pasada cerró con un anuncio de Trump. En él, celebra, así, en mayúsculas sostenidas, “EL MAYOR NEGOCIO PETROLERO EN LA HISTORIA MUNDIAL”. En la publicación, se refiere a Delcy Rodríguez como una política “altamente respetada” que estuvo de acuerdo con entregarle a Estados Unidos 65.000 millones de barriles de petróleo en las próximas décadas, “sin costo para los estadounidenses que pagan impuestos”. Con esto, Trump espera que los precios de la gasolina, disparados gracias a su invasión a Irán, bajen, lo que ayude a mermar la inflación. Rubio, por su parte, dijo que este “acuerdo es una gran victoria tanto para el pueblo americano como para el venezolano... para los venezolanos, recibirán más de 100.000 millones de dólares en inversiones privadas”. Insistimos: no se menciona por ningún lado la palabra democracia.
Ricardo Hausman, reconocido economista venezolano exiliado en Estados Unidos y quien en el pasado ha apoyado la necesidad de derrocar el régimen chavista, escribió en una publicación altamente compartida todo lo que está mal con el anuncio. Refiriéndose directamente a Rubio, le dijo que “perdió cualquier confianza que los venezolanos pudieran tenerle” porque “utilizó el poder de Estados Unidos no para liberar a los venezolanos, sino para acostarse en la cama con nuestros opresores”. En el punto más importante de su crítica, le dice a Rubio que “optó por impulsar un robo de activos, un acuerdo inconstitucional con un gobierno ilegítimo y represivo, en vez de usar el liderazgo de los Estados Unidos para primero reestablecer el régimen constitucional y la democracia, y luego sí llegar a un acuerdo con un gobierno legítimo que pudiera hacer promesas a largo plazo”.
Hausman tiene toda la razón. Trump, que ha dicho en muchas ocasiones sentirse orgulloso de su popularidad con los venezolanos, mostró que su principal interés desde el principio ha sido el petróleo. El marginamiento internacional de Machado, sumado a la complicidad de Rubio con Rodríguez, hace que Venezuela haya pasado de ser una autocracia a una especie de monarquía moderna. ¿Cuándo habrá elecciones? ¿Quiénes podrán participar? Eso no trasnocha a la Casa Blanca, pero sí a los venezolanos que ha dicho proteger.
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