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Inadmisible injerencia de Donald Trump en Colombia

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04 de junio de 2026 - 05:00 a. m.
Los Estados Unidos deben respetar la democracia de nuestro país y su gobierno debe comprometerse a trabajar con la administración que los ciudadanos elijan en las urnas.
Los Estados Unidos deben respetar la democracia de nuestro país y su gobierno debe comprometerse a trabajar con la administración que los ciudadanos elijan en las urnas.
Foto: EFE - SHAWN THEW / POOL
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La descarada intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, en las elecciones presidenciales de Colombia es un rompimiento a una larga tradición de respeto diplomático que amenaza nuestra soberanía y le hace muchísimo daño a una relación que es clave para ambos países. Como lo dijimos en su momento ante las declaraciones del senador Bernie Moreno, quien a pesar de ser observador internacional de los comicios decidió mostrar sus preferencias por candidatos particulares, este tipo de actos son una descortesía con los colombianos y no deberían ocurrir. Todos los candidatos a la Presidencia, si son serios sobre su defensa de las instituciones, deben dejar claro que no condonan ese tipo de actuaciones.

No es la primera vez que el presidente Trump muestra sus preferencias por un candidato presidencial en el mundo, pero sí se trata de un hecho sin precedentes en la relación entre Colombia y los Estados Unidos. En varias ocasiones en el último año, la Casa Blanca apoyó de manera poco disimulada elecciones en distintos países, incluyendo la visita del vicepresidente, J. D. Vance, a Hungría para apoyar a Viktor Orbán antes de su eventual derrota. En Canadá, la presión de Trump logró torpedear a Justin Trudeau, pero también sirvió para revitalizar al partido del ex primer ministro antes de unas elecciones que llevaron a Mark Carney al poder, lo que enfrió las relaciones con los Estados Unidos. En todos y cada uno de esos casos se ha hecho el mismo reclamo: ¿por qué un presidente de otro país interviene en la decisión democrática de un pueblo al que no pertenece?

No se trata del candidato que eligió Trump. Para cualquier observador era obvio que el gobierno actual en la Casa Blanca se sentiría más cómodo con un mandatario colombiano que compartiera su ideología de derecha. El punto es que los Estados Unidos deben respetar la democracia de nuestro país y su gobierno debe comprometerse a trabajar con la administración que los ciudadanos colombianos elijan en las urnas. Es la misma cortesía que nuestro país le debe al suyo. Así como hemos criticado en estas páginas comentarios y actitudes inoportunas de funcionarios de nuestros últimos dos gobiernos frente a la política interna estadounidense, de la misma manera exigimos que se respete la voluntad del pueblo colombiano. El voto libre es un valor que compartimos en ambas naciones, y así debe seguir siendo.

Esa es la lógica detrás del principio de no intervención en asuntos de otros países soberanos. Se trata del reconocimiento de la importancia de la autonomía, la libertad y la capacidad que cada pueblo tiene para decidir sus asuntos internos. Por supuesto, hay límites, como cuando se violan derechos o se comete un fraude, lo que hace necesario un pronunciamiento de la comunidad internacional. Pero eso no es lo que pasa en Colombia ni tampoco a lo que apunta el mensaje del presidente Trump. Se trata, siendo sinceros, de un capricho más de un líder político que utiliza el poder de los Estados Unidos para fomentar sus intereses personales.

Hemos leído, especialmente en la derecha colombiana, una crítica al presidente Gustavo Petro por tener rabo de paja en este tema. Tienen razón en que el mandatario ha sido imprudente en muchas ocasiones en sus declaraciones, lo que, repetimos, hemos criticado una y otra vez en este espacio. Pero que el presidente Petro haya violado la diplomacia no autoriza al presidente Trump para seguir el mismo sendero. Lo que deberían hacer ambos, y cualquier político de nuestros países que tenga un compromiso serio con los principios democráticos, es abogar por el respeto y la mesura en las declaraciones cuando se ostentan cargos públicos. ¿Mucho pedir?

Nota del editor: Este editorial fue actualizado de una versión inicial que se publicó sin contemplar la edición final.

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Conoce más

 

Ana Rico(0bhb2)05 de junio de 2026 - 03:53 p. m.
No se trata sólo de la ingerencia del TrumpTirano en apoyar un candidato a la presidencia en NUESTRO PAÍS, sino qué clase de candidato está promocionando. Leer anoche declaraciones de Espriella "las universidades públicas se cerrarán y se volverán cárceles. Los estudiantes deben pagar por estudia". Ojalá los/as lectores de este diario lean esto o lo hayan oído anoche. Estamos frente a Bukele de la Espriella, cuya administración es una rampante violación a todo derecho humano.
Tulio Claudio (70717)05 de junio de 2026 - 08:51 a. m.
La intervención de Trump en las elecciones de Colombia: "Se trata, siendo sinceros, de un capricho más de un líder político que utiliza el poder de los Estados Unidos para fomentar sus intereses personales". Colombia, un protectorado de los Estados Unidos, y el despertador, una caja de resonancia de del protector emperador o del emperador protector. No da ni risa, si no fuera tanta la indignación.
micorriza(d243q)05 de junio de 2026 - 04:17 a. m.
En cuatro años con Petro no nos volvimos ni como Venezuela ni como Cuba pero con el skydancer de trump en días seremos como la Argentina de miley, la Bolivia de rodrigo pas o Chile de kast, o sea, sin derechos, sin instituciones y si protesta va garrote, cárcel y muerte...
Mariela Vega de Herrera(zncxh)05 de junio de 2026 - 01:39 a. m.
Se siente miedo e indignación ante la falta de respeto por el país. Colombia no es Venezuela ni es Petro, es un EStado democrático y no creo que nuestras instituciones puedan aceptar la intromisión de gobiernos extranjeros, pretextando preferencias por quienes puedan ofrecer mayor sumisión y complicidad para destruir nuestros recursos naturales y nuestra soberanía.,
LRAJ(xz8ca)05 de junio de 2026 - 01:34 a. m.
Van de salida los camaradas: Colombia NO se doblega ante la guerrilla.
  • micorriza(d243q)05 de junio de 2026 - 04:17 a. m.
    En cuatro años con Petro no nos volvimos ni como Venezuela ni como Cuba pero con el skydancer de trump en días seremos como la Argentina de miley, la Bolivia de rodrigo pas o Chile de kast, o sea, sin derechos, sin instituciones y si protesta va garrote, cárcel y muerte...
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