¿Y Colombia qué va a hacer?

La semana pasada terminó en Bonn, Alemania, la 23ª Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP 23), donde los países se encontraron para seguir precisando sus compromisos con el Acuerdo de París.

Hubo buenas noticias, como los resultados sorprendentes de China e India, así como la fuerte presencia de actores civiles, lo que comprueba que se está implementado lo prometido y que por fin se está enfrentando el problema. También hubo malas, como los problemas de financiación y la arrogancia autodestructiva de Estados Unidos. Pero, en el balance, es bueno saber que el mundo entero está en pie de lucha contra el cambio climático.

Sin embargo, y en lo referente a nuestro país, ocurrió un hecho que debería ser un llamado urgente de alerta para todos nuestros líderes políticos y económicos. Más de 20 países anunciaron en la COP 23 que dejarán de usar el carbón como combustible para generar energía eléctrica, con el objetivo de que el 80 % de las reservas del mundo se queden bajo tierra.

Como explicó Isabel Cavelier Adarve en El Espectador, “el anuncio incluye a los principales compradores de carbón colombiano: Holanda, Portugal, Italia, Francia, Reino Unido y Chile, entre otros, que combinados representaron alrededor del 35 % del mercado para Colombia en el 2016”. Es decir, una de las piezas fundamentales de la economía nacional va a desaparecer a corto plazo.

Del total de carbón que se extrae en Colombia, el 95 % se exporta. El 13 % de las exportaciones del país el año pasado fueron briquetas de este mineral. No es, evidentemente, un detalle menor.

La prohibición del carbón es la evolución necesaria para la supervivencia de la humanidad, dado que es responsable del 45 % de las emisiones relacionadas con el sector de energía y de más de 800.000 muertes al año en el mundo por polución. La pregunta no era si teníamos que modificar nuestro paradigma energético, sino qué tan rápido podía hacerse.

Por eso es extraño que en Colombia no se le esté dando tanta importancia a esta noticia. Los días de sostener la economía del país sobre el carbón y el petróleo están contados. El momento es ahora para la pregunta: ¿qué va a hacer nuestro país?

No hay una solución sencilla. Especialmente porque lo que está en juego es una reingeniería de cómo ha venido funcionando la sostenibilidad financiera de Colombia. ¿Vamos a fomentar las energías renovables? ¿Vamos a renegociar las concesiones de explotación de carbón? ¿En qué se va a invertir el dinero obtenido de ahí para garantizar ingresos a largo plazo? ¿Cómo vamos a garantizar el cumplimiento de nuestras promesas ambientales? ¿Seremos capaces de modernizar el país y crear nuevas formas de generación de recursos para el futuro?

La decisión, en cualquier caso, debe tomarse con urgencia. ¿Qué dicen los candidatos al Congreso? ¿Y los candidatos a la Presidencia? ¿Y los líderes gremiales? El reto es inmenso e histórico. ¿Podremos sacudirnos la polarización para dar un debate complejo sobre, literalmente, el futuro inmediato de Colombia? ¿O nos quedaremos dependiendo del carbón mientras el mundo entero nos deja atrás y nos sigue sacando ventaja? Las preguntas están sobre la mesa.

 

 

 

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