Ya vienen las noticias falsas

Se celebra hoy en Bogotá el “Foro de noticias falsas, el gran reto del periodismo actual”, evento organizado por Caracol Televisión, Blu Radio, Semana, El Tiempo, W Radio y El Espectador. Organizado en el Gun Club de Bogotá, es una oportunidad para que periodistas de Inglaterra y Estados Unidos intercambien experiencias con los colombianos sobre cómo detener la influencia de las noticias falsas, y para preguntarnos por cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación en la pérdida de credibilidad de nuestra labor ante el público general.

¿Están las noticias falsas manipulando el libre ejercicio de la democracia y, por ende, afectando todos los aspectos de nuestras sociedades? La respuesta parece ser afirmativa. Por eso, Stephen Pritchard, editor de The Observer y uno de los invitados, hablará sobre el caso particular del brexit y el rol de los medios en esa campaña, donde primó la desinformación.

Por su parte, Susan King, decana de la escuela de Medios y Periodismo de la Universidad de Carolina del Norte, viene a discutir sobre el fenómeno de Donald Trump, su cuenta de Twitter y la constante denuncia de los medios de comunicación como “noticias falsas”. Edward Schummacher Matos, director del Woodrow Wilson Center, y Cristopher Isham, vicepresidente de CBS, también participarán en los debates con su experiencia.

En efecto, las noticias falsas, su difusión y la relación que las audiencias tienen con los medios de comunicación tradicionales son las tensiones más importantes en el debate público en el mundo entero. Tanto más frente a procesos electorales como el que ya comienza a calentar motores en Colombia.

Sobre eso, hay consideraciones internas que atañen a los medios y externas que afectan las audiencias.

En cuanto a lo primero, la reflexión es qué estamos haciendo los medios para recuperar la credibilidad. Si el periodismo colombiano se queda en servir de megáfono para las declaraciones incendiarias, o simplemente para difundir rumores sin confirmar, ¿cuál es el rol esencial que está cumpliendo el periodista y que justifica su existencia? ¿Cómo vamos a convencer a la audiencia de que debe confiar en la información que nosotros producimos?

No sobra, en ese esfuerzo, pensar en la importancia de crear contenido valioso y confiable, pero además hay que preguntarse cómo llegamos allí donde las noticias falsas florecen. ¿Cómo podemos asegurar que la información verificada profesionalmente por un medio de comunicación confiable le llegue a la mayor cantidad de personas posibles? ¿De qué manera rompemos las burbujas y dejamos los nichos de lectores para llegar, de nuevo, a masas de ciudadanos?

En medio de la investigación por la intervención rusa en las elecciones de Estados Unidos, Twitter admitió que cuentas de propaganda de ese país llegaron a 288 millones de impresiones. Ante eso, el reto del periodismo es alcanzar esa misma cantidad de personas; de lo contrario, la batalla está perdida antes de iniciar.

Este debate es esencial porque, en pleno año electoral, esas mismas tácticas de noticias falsas en otros países aparecerán sin duda en Colombia. Ya los políticos han visto que funcionan. Las redes son hoy una herramienta para generar un ruido ensordecedor que abruma el juicio de las personas. Ante eso, persiste la pregunta: ¿cómo vamos a defender los hechos y la búsqueda de la verdad como los principios de nuestra democracia? Hoy tendremos la oportunidad de avanzar en la respuesta.

 

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