Por: Uriel Ortiz Soto

Eje Cafetero: “Patrimonio cultural de la Humanidad”

Cuando una región, actividad, o centro histórico, es declarado “Patrimonio cultural de la Humanidad” por la Unesco, -entidad seleccionadora dependiente de las Naciones Unidas-, quiere decir que sus recursos naturales y humanos, frente a los procesos de desarrollo, además de bien encausados y conservados, tienen un inmenso futuro, y sus proyecciones pueden ser promocionados por todo el mundo.

Tal decisión fue adoptada en el marco de la sesión 35 de la Unesco, con sede en París –Francia. La postulación como tal, fue propuesta desde hace once años y se hizo necesario estudio de mucha profundidad para adoptar tal determinación

Esta magnífica noticia hay que dimensionarla como corresponde y es a los gobernantes, empresarios e industriales de la región, a quienes les toca poner en ejecución un plan estratégico de desarrollo con el fin de sacarle el mejor provecho posible. Hay que ser visionarios especialmente en programas de agroturismo, comercio exterior y sobre todo en la implementación de las zonas francas que ya existen en cada uno de los tres departamentos.
Valdría la pena citar cinco aspectos fundamentales, que contribuirán al desarrollo de la zona Cafetera, hoy Patrimonio Cultural y Turístico de la Humanidad, sus dirigentes no pueden quedarse manicruzados, si bien es un reconocimiento del cual nos debemos sentir orgullosos, no deja de ser también un desafío para emprender planes y programas de desarrollo:

1º- Un solo frente común: se debe constituirse un solo frente con los departamentos  beneficiados, con el fin de explorar cuatro factores fundamentales que nos permitimos señalar a continuación, y que serán los motores para el fomento comercial e industrial, con la consecuente generación de empleos tanto directos como indirectos.

2º- Proyectos Agro turísticos: considero que debe ser el punto de partida ya que cuenta con invaluables paisajes de toda índole, recursos naturales y humanos, dignos de poner como ejemplo. Es entendido que el departamento del Quindío, lleva la delantera, pero, todo el Eje cafetero es susceptible de promocionarse en tal sentido.

3º- Comercio Exterior y TLC: Los programas turísticos bien diseñados, son grandes jalonadores de la inversión extranjera y la mejor vitrina para promocionar productos a los mercados internacionales. Sin embargo, se debe contar con buena infraestructura de manejo y una logística lo suficientemente confiable a la hora de cerrar las transacciones. No olvidemos que los TLC, suscritos por Colombia, facilitarían en gran parte  las exportaciones al amparo de tal declaratoria a los países con los cuales se están suscribiendo Tratados de Libre Comercio TLC.

4º- Zonas Francas: Las tres Zonas Francas del Eje Cafetero, en forma individualizada, difícilmente van a tener una implementación de logística y desarrollo, frente a los grandes desafíos que se avecinan. Por eso, considero que es necesario crear un frente unido común con el fin de facilitar las inmensas posibilidades que se  abren. Las Zonas Francas, de cada uno de los departamentos del Eje Cafetero, deben fortalecerse en: lo turístico, comercial, de servicios, agroindustriales y mixtas; cada una de ellas, debe tener la oportunidad de acceder a estas posibilidades y modificar su infraestructura de acuerdo a los acontecimientos del momento. No olvidemos que con la declaratoria de la Unesco, cambia favorablemente el mapa inversionista y de desarrollo para la región.  

5º- Potencial Exportador: Por esta misma columna en anterior oportunidad propuse, se levantara el potencial exportador de cada una de las regiones del Eje Cafetero. Hoy esta propuesta cobra total vigencia. Es fundamental que las organizaciones comerciales e industriales hagan este trabajo de investigación. De no hacerse, a la hora de tomar decisiones exportadoras van a tener sus inconvenientes, puesto que si bien existen cientos de productos que ameritan promocionarse, hay que hacerles algunos ajustes de control de calidad, empaques y embalajes; levantarles la fincha técnica con el fin de definir su posición arancelaria y poderlos registrar como tal, ante los organismos competentes del País de Origen y de destino.

Queda pues en manos de los Ministerio de Comercio Industria y Trismo; de Cultura; de Agricultura y Desarrollo Rural y de las organizaciones de Comerciantes e Industriales de la Región Cafetera, crear una organización de acuerdo a este esquema de declaratoria universal, ojalá eso sí lejos del mundanal ruido político.

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