El acoso sexual es siempre un abuso de poder

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El sábado 1° de agosto la revista Semana hizo público un informe encargado por la Corte Constitucional para hacer un diagnóstico sobre equidad de género al interior de la institución, que sería el primer paso para implementar políticas de igualdad. El informe, titulado “Las capas del techo de cristal: equidad de género en la Corte Constitucional”, realizado por las investigadoras Claudia Gómez López y Mariana Tafur Rueda, muestra resultados que son preocupantes pero no sorprendentes, con formas de discriminación que están presentes en casi todos los espacios de trabajo.

El informe muestra que las funcionarias de la Corte se ven afectadas de forma desigual por la doble jornada que dificulta su ascenso profesional, que muchas han recibido trabajo extra luego de volver de sus licencias de maternidad y que aún se celebra y se usa un lenguaje sexista que incluye chistes y descalificaciones. Quizá lo más polémico es que al interior de la Corte hay casos de acoso sexual: “Hay hombres dentro de la Corte que son famosos por intentar seducir a las mujeres. Los hombres con altos cargos pueden arruinar la vida laboral de las mujeres que no acceden a tener una relación o un romance con ellos”, cita la revista Semana. Ahí donde hay acoso sexual hay una desigualdad en el poder, y por eso las afectadas suelen ser las mujeres de menor rango, como los judicantes. Pero a lo que el informe apunta es cómo todas estas formas de discriminación crean barreras que sumadas hacen que las mujeres no puedan tener un trabajo justo en donde estén seguras y avancen profesionalmente.

Como pasa siempre en casos de denuncias sobre acoso sexual, la pregunta más frecuente que se hace en la opinión pública es ¿quién? Pero no quién cometió las agresiones, sino quién denunció. Es clave que las fuentes del informe permanezcan reservadas y protegidas, porque las mujeres que decidieron hablar pueden perder sus carreras y serán revictimizadas en la opinión pública. Ojalá pueda guardarse su identidad también en todas las investigaciones subsecuentes al informe, esto es vital para que haya espacios seguros en donde se puedan contar estas historias, para generar cambios estructurales que logren desmontar las desigualdades que enfrentan las mujeres. Los riesgos que asumen las denunciantes también explican por qué no funcionan los mecanismos internos de resolución de conflictos. Las mujeres necesitan espacios seguros externos, que estén por fuera del sistema de poder que denuncian, para hablar sin represalias. Los sistemas de poder patriarcales ponen las condiciones para que se den estos abusos y también están diseñados para obligar a las mujeres a guardar silencio.

Que la Corte Constitucional haya encargado este informe no es menor: estas desigualdades están tan naturalizadas que para la gente, y especialmente para los hombres, se hacen invisibles. Encargar el informe muestra una preocupación por entender el problema y cambiar, un gesto que deberían tener todas las instituciones del Estado, porque lastimosamente las condiciones de trabajo adversas para las mujeres que muestra el informe son la norma en casi todos los gremios y casi todos los trabajos, son problemas estructurales que no van a cambiar a menos que se descubran, documenten y discutan. Ojalá toda la Rama Judicial siguiera su ejemplo.

@Catalinapordios

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