Por: Luis Felipe Henao

El año de la rata

2020 será el año de la rata. No me refiero al líder de una Bacrim (o al menos eso esperamos). Hago referencia al año de la rata metálica en el horóscopo chino, animal que en Oriente no es identificado despectivamente como fuente de epidemias, sino como un inteligente mamífero que supera hábilmente los problemas. De la misma manera, 2020 puede ser el año para que nuestro país remonte las adversidades con astucia o en el que éstas se vuelvan una pandemia.

El primer problema que debe superar Colombia es el odio. Basta con leer lo que se dice en las redes para observar cómo estamos siendo consumidos por el rencor.  En este aspecto el 2020 promete avances porque por fin se superó la discusión bizantina sobre la paz, pero también se puede revivir la polarización derivada de un inicio muy rápido de la campaña de 2022 (que para muchos en las extremas izquierda y derecha ya arrancó, olvidando que al presidente Duque le queda casi el 70 % de su periodo).

Otro grave problema de nuestro país es la pobreza. Aunque esté de moda hablar de superar la desigualdad y no la pobreza, porque le sube puntos a las aspiraciones de la extrema izquierda para el 2022, lo cierto es que la igualdad per se no genera bienestar. El país que según el Gini tuvo un menor grado de desigualdad en el Siglo XX fue la Unión Soviética y actualmente dentro de los 25 países con mejor calificación están Ucrania, Moldavia, Kazajistán, Argelia, Bielorrusia, Serbia y Albania (igualados en la miseria y no en el desarrollo). En este aspecto, una buena administración del presidente Duque en el 2020 puede sacar a miles de personas de la pobreza, pues los precios del petróleo estarán disparados. Además, este año se harán visibles grandes proyectos gestados en las alcaldías de Alex Char, Federico Gutiérrez y Enrique Peñalosa que podrán ser aprovechados por buenas gestiones de los nuevos alcaldes para darle bienestar a los ciudadanos.

El tercer gran problema que tendrá que afrontar Colombia en el 2020 es la violencia. Y acá los augurios no son buenos. Las Bacrim se están apoderando de medio país sin que nada las detenga. La toma de Bojayá demuestra que la situación es insostenible. Si se deja agrandar el problema estaremos ante una guerra civil peor que la que tuvimos durante 50 años.

En 2020 Colombia puede ser un año de la rata en el sentido chino de la palabra si vemos la oportunidad de crecer a pesar de las adversidades, o podrá ser un año de ratas en el mal sentido si dejamos que el odio, la pobreza y la violencia se apodere de nuestra sociedad.

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