Por: Hernando Roa Suárez

El ballet folclórico de México

Precedido de prestigio mundial, asistimos a su presentación en el Auditorio del Museo Nacional de Antropología.

El espectáculo se inició con la presentación de Los Matachines, preparado técnicamente para anunciarle al público que se tratará de una obra plena de historia, de calidad y buen gusto. Recordemos que el ballet fue fundado en 1952 por Amalia Hernández quien estuvo interesada “en rescatar tradiciones características de México”.

La obra en su conjunto, integra culturas precolombinas, tradiciones españolas, especialmente andaluzas, y, por supuesto, el rico impacto de las épocas revolucionarias. El grupo está integrado por 76 bailarines regionales, que han conformado una imagen del folclor mexicano reconocida en los diversos continentes donde ha realizado sus presentaciones. Y es que ellas son la continuación de su consagrada fundadora. Mirando en perspectiva, distinguimos la riqueza y variedad de la música, el vestuario cuidadosamente elaborado y acompañado de un sin número de detalles pertinentes, el ritmo, la vitalidad de los integrantes, su versatilidad, disciplina, alegría y profesionalismo.

Ciertamente que existen algunas destacadas individualidades, como ocurre en la presentación de La Danza del Venado, pero lo notable es la naturalmente coordinada y  asumida labor del colectivo. La historia, la cultura, el arte, la música, la danza y la política se integran interdisciplinariamente para demostrarnos la evolución de la lucha de un pueblo aguerrido y delicado; disciplinado y en búsqueda de grandeza;  alegre y amoroso; que podrá salir a la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad con equidad, libertad, paz, visión original de la globalización, y con gran respeto por sus tendencias ancestrales.

Han sido 90 minutos de una distracción que emociona y enseña a sentir  aspectos de la complejidad de los latinoamericanos y los mexicanos, hoy. Es significante haber compartido con los asistentes (mexicanos, latinoamericanos, europeos, norteamericanos y algunos asiáticos) evoluciones significantes. Cuán útil venir a México y disfrutar un espectáculo anclado en la historia y con capacidad de ser reconocido en pleno siglo XXI, por su capacidad creativa. La presentación es una magnífica cristalización del mestizaje, vigente en el México de nuestros días, que busca integrar la riqueza histórico-cultural de sus regiones.

Cuánto anhelo que este ballet sea cuidadosamente protegido por el Estado mexicano, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Unesco y las empresas privadas responsables. La obra debe seguir transmitiendo su capacidad creativa e invitar a todas las Naciones a tener ballets folclóricos bien constituidos, dirigidos y financiados para beneficio de la cultura universal.

En medio de las injusticias, el impacto del narcotráfico, la corrupción y los desafíos contemporáneos, después de ver la obra podemos exclamar con reconocimiento: ¡Viva México!

[email protected]

Buscar columnista