Por: Jaime Arocha

El Baudó no se doblegará

Hoy le dejo mi lugar a Rudecindo Castro Hinestrosa, líder afrochocoano amenazado varias veces.

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Acaba (Asociación Campesina del Baudó) lleva 30 años organizando y representando a las comunidades de ese río. Las ilusionaba que en el posconflicto al fin pudieran implementar su plan estratégico a 30 años y sus planes operativos anuales de etnodesarrollo con aseguramiento cultural, rescatando, realzando y difundiendo la identidad étnica y cultural a través de los medios de producción con las semillas tradicionales del arroz, del maíz, del plátano y del cacao, además del cerdo y la gallina de toda la vida, bien adaptados a nuestros ríos y montes. También recuperando los consejos de mayoritarios que son los que saben, la minga, la mano cambiada y, además, los ritos fúnebres con sus velorios, alumbrados y mortuorias, con dinero comunitario para el aseguramiento de la familia del muerto y el resto de la generación. Nadie toca esa plata, porque es de las ánimas. Es un concepto sagrado que se va perdiendo; la corrupción es la que manda hoy. Pensamos que ahora sí se podrían crear las escuelas de formación organizativa-política con énfasis en la cultura afrobaudoseña, como base para que nuestros jóvenes vayan a hacer sus maestrías y doctorados con recursos de Acaba en lo que Acaba necesita.

Pero en el Baudó no hay posconflicto. Por el trabajo realizado, Acaba fue declarada sujeto de reparación, con Naciones Unidas, con Acnur, pero la reparación no se hizo con la organización; el Gobierno saca proyectos para empezar a reparar, como el del arroz, del plátano, del cacao y del achiote. ONG como Páramos y Bosques, Redmás o Biored sirven de intermediarios, pero van con las instituciones, Gobernación y alcaldías y no con Acaba que sí aparece firmando, como si estuviera participando. Si Acaba exige derechos, entonces dicen que arriesga la gobernanza. Fueron $12.000 millones para incentivar el cultivo del arroz, pero el proyecto ni se consultó, ni incluyó la variable étnica porque esas ONG solo miran el lado económico y no tienen expertos en la cultura afro. Excluyeron la semilla tradicional que es resistente a las plagas, al clima y la llevamos cultivando más de 150 años. Que el proyecto tiene que ser con semilla certificada. Metieron la hoz que no conocíamos, en vez del machete que usamos a diario para todo. Luego vino un proyecto de plátano certificado con la Universidad Tecnológica del Chocó que impulsa modelos agroindustriales, pero no la agricultura con nuestras semillas y nuestras técnicas. Acaba vuelve a aparecer como gestora, pero la sacan de la ejecución. A eso lo llamamos acción con daño, otra forma de violencia.

Y para completar, están los grupos armados que apoyan la coca y tienen retenes por todo el río, donde extorsionan a los campesinos y les imponen los precios de lo que venden. En la parte alta de Chachajo y Cugucho, el Eln impide el proyecto de vender bonos de captación de CO2 a través de la conservación del monte, para que no se les meta la CIA. En Puerto Meluk, Medio Baudó, están los del Golfo, para mucha gente aliados con la fuerza pública. Sólo vacunando dejan pasar los botes plataneros hacia Buenaventura. Nunca habíamos estado tan confinados, ni sufríamos tanta miseria, y aunque este Gobierno empeorará las cosas con el glifosato, como siempre, Acaba no se doblegará.

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El Baudó no se doblegará

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