Por: Alberto Donadio

El bisabuelo de Enriquito

En sus memorias, publicadas el año pasado, el gran periodista Enrique Santos Calderón cuenta que su bisabuelo Francisco Santos Galvis se quitó la vida en Curití (Santander), en el año 1900. Anota: “Nunca se supo el porqué, y en la familia de mi padre no se tocaba el tema. Hasta el día de hoy no he podido saber la razón. ¿Sería cosa de deudas? ¿Angustia existencial? ¿Una enfermedad grave? No lo sé. Yo me enteré del suicidio de mi bisabuelo ya en la universidad por un compañero de estudios santandereano y no por fuentes familiares”. En El país que me tocó, Santos Calderón cita la carta de despedida que dejó su bisabuelo: “Mi anciana y buena madre me perdonará el dolor que le causo. Bien sabe ella que mis deseos eran irme después, no antes. No me pongan velas ni aparatos fúnebres de ninguna especie. Esto no lo suplico, sino que lo exijo. Así cuando al corazón se le presentan grandes torturas, ofrece hermosa ocasión para viajar al país de lo desconocido y mañana a las seis de la tarde estaré durmiendo para siempre a la sombra de mi árbol favorito”.

En sus memorias, publicadas en 1976, Alejandro Galvis Galvis, nacido en Curití y fundador del diario Vanguardia Liberal, cuenta cómo su padre y otros amigos acompañaron a Francisco Santos Galvis a una cuadra sembrada de árboles que este último poseía en el pueblo. Se sentaron en el prado y el bisabuelo de Enriquito les dijo: “Admiro tanto este par de naranjos, que el día que yo muera rogaría a mis amigos que me sepultasen bajo su sombra”. A la mañana siguiente estaba muerto. Pero hay un detalle que Galvis Galvis incluyó en el manuscrito y luego omitió en el libro: Francisco Santos Galvis sufría de lepra y caminaba por Curití con guantes blancos que ocultaban las manos. Galvis Galvis tenía entonces nueve años y recordaba la viva impresión que causó en el pueblo la muerte del abogado y periodista, que había trabajado muchos años en Bogotá. Tenía 51 años y fue el padre de Eduardo Santos, el director-propietario de El Tiempo. Había un parentesco entre los Santos y los Galvis. La abuela de Galvis Galvis, Adelaida Galvis, era prima hermana de Facunda Galvis, la “anciana y buena madre” de Francisco Santos Galvis. Fue la esposa de Galvis Galvis quien le sugirió no mencionar en el libro la lepra, que por mucho tiempo fue un injusto estigma para los enfermos. Conozco esta historia porque me la refirió mi esposa Silvia Galvis y luego me la confirmó Roberto Galvis Galvis, un sobrino de Alejandro Galvis Galvis. Pero no puedo asegurar que fue la enfermedad de Hansen lo que llevó al bisabuelo de Enriquito a quitarse la vida.

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2019-10-27T00:00:09-05:00

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El bisabuelo de Enriquito

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