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Puede que a largo plazo, como parte de un acuerdo mundial, haya que dejar enterrados los hidrocarburos, pero por ahora el riesgo que corre Colombia es que se le seque el tanque de las reservas.
Las petroleras internacionales, nos dicen, se han vuelto espantadizas tras la caída libre del precio del petróleo y ya no quieren seguir aquí. Todas al parecer piensan irse a comer chile a México. Si queremos retenerlas, insisten, hay que rebajarles las regalías y los impuestos. Hay en todo ello mucha verdad y algo de lo que los gringos llaman spin. De otro lado, las finanzas de Ecopetrol están golpeadas y el capital de inversión de la compañía, o sea su campo de maniobra, se ha reducido. ¿Nos sentamos a llorar o hacemos algo heterodoxo?
Pues bien, es justamente en ese contexto en el que Ecopetrol podría lanzar unos “Bonos del descubrimiento” o, con la venia de don Cristóbal Colón, “Bonos 1492”. Estarían denominados en pesos colombianos y lo recaudado con ellos se utilizaría exclusivamente para explorar aquellos bloques prometedores que las empresas extranjeras no quieran. La redención de estos bonos, con una fecha límite, se haría con un porcentaje prefijado del valor de las reservas que se descubran en esos bloques. Un ejemplo: si se descubre un pozo con 50 millones de barriles, el fondo a distribuir entre los bonos sería, digamos, el 20% del valor de las reservas explotables de ese pozo al precio del día en que se declara su comerciabilidad. Si el precio es 55 dólares, las reservas totales del pozo valdrían 2.750 millones de dólares y el 20%, 550 millones. Las cuentas para un pozo diez veces más grande (500 millones de barriles) a 55 dólares el barril, son 27.500 millones de dólares el valor total, 5.500 millones de dólares para los bonos.
Mis cifras son apenas ejemplos. La idea sería que un inversionista pudiera duplicar su inversión o más, si entre los descubrimientos se suma uno gigantesco, ganar entre un 40% y un 60% si hay un descubrimiento grande, ganar algo si los descubrimientos son apenas significativos y perder, incluso la totalidad de su dinero, si todos los pozos resultan secos.
Claro, los 1492 tendrían bursatilidad inmediata y su valor, de seguro volátil, reflejaría las expectativas y las realidades de la exploración de Ecopetrol en las zonas asignadas, así como el precio internacional del petróleo. Sería esencial controlar de manera muy estricta la información revelada al público. Así, todo descubrimiento en el área asignada, por pequeño que fuera, se anunciaría, y todo pozo que saliera seco, también. Las mediciones de reservas tendrían que ser secretas hasta el día concreto de dar la información oficial. Importa aquí que Ecopetrol, hasta donde uno sabe y en contraste, digamos, con Petrobras, es una empresa sana. Ah, y es propiedad en un 89% de todos los colombianos.
Con el dinero de los 1492, Ecopetrol podría adquirir, si se ponen a buen precio, las áreas concesionadas a las compañías que se quieran ir. También podría optar por zonas nuevas. Dado que el bono paga solo sobre reservas, su valoración es sencilla y no depende de las dificultades que se encuentren por el camino. Dicho esto, el porcentaje de reservas reconocido por pozos en alta mar o en zonas de acceso en extremo difícil podría ser un poco menor, quizá el 15%.
En fin, uno sabe que las burocracias son reacias al riesgo. Igual, conviene especular.
