Por: Columnista invitado

El carbón en el "friend zone"

Por: Rodrigo Suárez Castaño*

En el marco de la reciente Cumbre del Clima más de veinte países anunciaron que no usarán el carbón como combustible para la generación de energía térmica, lo anterior fue parte de la noticia que nos entregó Isabel Cavelier; respetada y amplia conocedora de los temas de las negociaciones internacionales relacionadas con el clima y a quien le aprendí de financiamiento climático y de negociación.

El artículo hace un interesante análisis sobre las decisiones que a nivel internacional se empiezan a tomar sobre este combustible y presenta los escenarios de tiempo, que, para una política de tal magnitud, en términos generales son tiempos cortos, pero al final son decisiones que están siendo tomadas a la luz de la urgencia que requiere nuestro planeta; hasta hoy el único que tenemos.

No obstante, esta medida de índole económico, social y ambiental de tan importante impacto para lograr cumplir las metas establecidas en el Acuerdo de Paris, podría traer implicaciones contrarias en nuestro país, por las consideraciones a continuación planteo.

De acuerdo con los resultados de la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático coordinada por el IDEAM, del documento de la Variabilidad Climática y en Cambio Climático en la Política elaborado por la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, en Colombia los eventos de variabilidad climática; tales como los fenómenos de La Nina y El Niño, cada vez serán más frecuentes y con mayor intensidad.

Para los casos de El Niño, las precipitaciones son bajas y como consecuencia la generación eléctrica de nuestro país pasa de ser principalmente hidroeléctrica, para aumentar la proporción a través de los sistemas de respaldo; generación térmica a carbón, el mismo que esos 20 países buscan evitar en el corto plazo.

Por lo anterior, ante este tipo de eventos las térmicas entrarán a generar energía, con mayor intensidad y frecuencia y para el caso colombiano, la generación de estas centrales es principalmente a base de carbón. Lo que sin duda podría aumentar las emisiones de CO2 y alejarnos del cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de Paris para los años con presencia del fenómeno de El Niño.

El mercado energético nacional, contempla el cargo por confiabilidad, como factor de selección dentro de la generación y precio, y en ese sentido las centrales térmicas tienen una ventaja frente a las energías renovables como la solar; que es la que está mostrando un avance importante y detrás de está la eólica que vuelve a renacer. Este impulso ha sido liderado por empresas de energía nacionales y multinacionales que dentro de sus políticas buscan la innovación, la excelencia operacional y la diversificación de la matriz energética.

Por otro lado, los grandes proyectos mineros de carbón y ante la decisión tomada por los 20 países en la cumbre del clima, deberán buscar nuevos mercados y para el caso nacional será una opción y muy seguramente, serán el día de mañana jugadores del mercado de generación de energía a partir de proyectos a boca de mina. Incluso es posible que, para algunas autoridades, ese cambio, sea concebido como un giro ordinario del negocio y no requiera tramite ambiental alguno.

De acuerdo con lo anterior, existe una posibilidad de aumento en nuestra matriz energética de proyectos a partir carbón, incluso dentro de los escenarios de crecimiento de la matriz energética propuestos por la UPME, varios escenarios contemplan el aumento del carbón.

En este punto es importante mencionar que el reciente estatuto tributario estableció el impuesto al carbono y no grabo el carbón, lo que en términos generales sería un incentivo al uso de ese combustible.

Adicionalmente, también es necesario pensar en los pequeños productores de carbón de Boyacá, Cundinamarca y otros departamentos, que día a día exponen su vida para llevar a casa los ingresos para el sustento de sus familias. Lo anterior, dado que, bajo el acuerdo firmado en el marco de la Cumbre del Clima, la pequeña minería de carbón podrá desaparecer.

Las emisiones de CO2 de las centrales térmicas pueden estar alrededor de un millón de toneladas al año, lo que a hoy serian alrededor de 15 mil millones de pesos por el impuesto si este estuviera grabado.

Finalmente, el decreto único ambiental, el cual contiene los proyectos, obras y actividades que están sujetos al proceso de licenciamiento ambiental, no contempla a la actividad carboquímica, lo que se convierte en otro incentivo para el uso del carbón.

De acuerdo con lo anterior, la decisión tomada en el marco de la cumbre del Clima, podría traer para Colombia un efecto contrario al esperado en la Cumbre del Clima, por las consideraciones expuestas anteriormente.

Así las cosas, parece que no existe un sentimiento claro frente al uso o no del carbón, lo que lo deja en el friend zone.

En todo caso, en el país se requiere una política clara de generación energética que considere o no el carbón, que sea coherente desde varios puntos de vista, con el mercado energético, con la generación de empleo, frente a los impactos ambientales y sociales, la variabilidad y cambio climático, consideraciones que deberán tener en cuenta adicionalmente las regiones, las comunidades y los compromisos internacionales.

*Ex director de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente. 

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@RodSuarezCa

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