Por: Óscar Sevillano

El Centro Democrático y el 5 - 0

La actitud de los líderes políticos del Centro Democrático que lideraron la campaña por el No en el plebiscito deja claro que para los colombianos es difícil,  casi que imposible, superar el pasado.

Lo anterior me recuerda que para la mayoría de los compatriotas aficionados al fútbol el triunfo de la Selección Colombia sobre la Selección de Argentina con resultado 5 – 0 aún no ha sido superado en sus mentes, y eso que fue un hecho que se presentó en septiembre de 1993, es decir, 24 años atrás.

A partir de ese momento los jugadores de la Selección Colombia se sentían campeones mundiales. No entendieron que en adelante debían sudar aún más la camiseta para vencer en los próximos partidos y asegurarse los puntos a favor. Que cada salida al estadio significaba un reto más a vencer.

A los jugadores de aquella Selección Colombia se les creció el ego y la vanidad. El juego en equipo no pasó por sus mentes, y la lucha individual por ser una especie de “protagonista de novela” se hizo notoria. Mientras esto sucedía con el equipo de fútbol, imagínense lo que podía estar pasando con la hinchada nacional que, envalentonada por los cinco goles que entraron al arco de Argentina, hacía apuestas por doquier.

Lo mismo ocurre con quienes desde el Centro Democrático lideraron el No en el plebiscito y derrotaron en las urnas el primer Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno Nacional y las Farc.

El Centro Democrático no ha podido superar el triunfo del No en el plebiscito y al igual que la hinchada de la Selección Colombia, que todavía se siente invencible por la goleada 5 -0 sobre Argentina hace 24 años, los miembros del partido uribista, que aún saborean las mieles de la victoria electoral de un hecho sucedido once meses atrás, no han caído en la cuenta de que la realidad de hoy día es muy distinta a la que se vivía en el año 2016.

Esta fuerza política no ha notado  que las Farc se desarmaron, que ya no están en las selvas atrincheradas esperando que se les presente la oportunidad para disparar como sucedía en el pasado. Tampoco han entendido que al disolverse como grupo armado cada exmilitante toma rumbo propio,  y de manera individual se hacen responsables de sus vidas.  Que ya no hay menores que devolver, en primer lugar porque los que había fueron devueltos, y en segundo lugar porque los niños y adolescentes que fueron reclutados hace una década, la mayoría de ellos hoy son mayores de edad, realidad que hace sonar el discurso y las exigencias  de los miembros del Centro Democrático como una cosa loca y fuera de contexto.

Exigen además que las Farc entreguen todos los bienes y siembran dudas sobre el listado que estos han dado a conocer. Las preguntas del millón son: ¿puede constatar el Centro Democrático que faltan bienes por entregar?; ¿tienen idea de cuántos son en total?; ¿si tenían conocimiento previo porque no lo dieron a conocer en su momento?

Así como a los hinchas de la Selección se nos hace difícil aceptar que el equipo de futbol de Argentina es muy distinto al que se goleó con un marcador 5 - 0 hace 24 años, para el Centro Democrático es  muy difícil aceptar la realidad del país, es decir, que hoy día vivimos en una Colombia sin las Farc en armas, por eso se niegan a aceptar el Acuerdo de Paz firmado y ratificado por el Congreso de la República y la Corte Constitucional, que entre otras ellos mismos ayudaron a redactar, para que el Gobierno Nacional renegociara en La Habana.

De la misma manera como los hinchas de la Selección y la misma Dimayor se aferran al marcador 5 – 0 sobre Argentina, el Centro Democrático vive recordando el triunfo en las urnas del No, y así como los jugadores colombianos antes de iniciar el Mundial del año 94 se veían alzando la copa, los uribistas ya se ven ingresando al Palacio de Nariño, sin que los colombianos hayamos acudido a las urnas.

No se han dado cuenta de que muchos de los que votaron por él No no necesariamente son militantes de su partido, ni comulgan con su causa. Son colombianos del común que por una u otra razón consideraban o consideran que las Farc deben estar en la cárcel pagando sus penas.

No quisiera anticiparme a los hechos, pero al Centro Democrático le podría suceder lo mismo que le pasó a aquella Selección Colombia del año 94 que acudió envalentonada a jugar un mundial y produjo unos resultados que solo causaron tristeza y decepción.

@sevillanojarami

 

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