Por: Salomón Kalmanovitz

El debate a la economía

El gerente del Banco de la República señaló problemas en la economía que el ministro Carrasquilla prefiere ignorar y maquillar. El crecimiento fue el primer tema contencioso pues la medida intertrimestral (trimestre IV de 2018 comparado con trimestre I de 2019) y desestacionalizada —Semana Santa cayó fuera del trimestre I— fue de 0. Generalmente se aproxima el crecimiento del año en curso multiplicando este número por los cuatro trimestres, lo cual puede variar, pero estaría sugiriendo un bajo crecimiento en 2019.

Cinco sectores de la economía tuvieron crecimientos negativos intertrimestrales, entre los que se encuentran construcción (-4 %) e industria (-1 %). El primero debido a un exceso de inventarios de finca raíz, que se agravó porque el Gobierno canceló un programa de subsidio a la tasa de interés que venía de la administración anterior, algo que está resuelto a enmendar pronto. La industria tuvo problemas con sus exportaciones, pero el mercado interno compensó en algo ese deterioro. Los sectores que mejor desempeño tuvieron fueron minería (2,2 %), sobre todo petróleo, pero carbón tuvo una contracción notable de 25 %, afectando negativamente las economías del Cesar y de La Guajira. El sector de mejor desempeño volvió a ser el financiero (2,8 %), cuyo valor agregado son sus utilidades, que en verdad no agregan valor a la economía.

El Gobierno destacó la llegada de capital extranjero durante el primer trimestre como prueba de que la economía va a ir bien el resto del año. En efecto, el monto total fue de US$3.335 millones, que de mantenerse daría algo similar a las entradas de 2017 y que comparado con el primer trimestre de 2018 sí fue un 68 % mayor. El petróleo siguió siendo mayoritario, seguido por la minería y manufactura en un tercer lugar. Es todavía temprano para concluir que se trata de una sola o más golondrinas.

Un dato preocupante es el del desempleo, que se ha venido agravando progresivamente. La razón de fondo es que no se están creando nuevas plazas de trabajo frente al crecimiento de la población que busca trabajo, agravado por la inmigración venezolana, que les está poniendo presión a los salarios reales. La economía depende del petróleo y la minería, sectores que demandan poco empleo.

El resultado fiscal del primer trimestre arrojó un déficit de 3,1 % del PIB, algo que se deteriorará progresivamente por la reforma tributaria de Carrasquilla, que va a reducir el recaudo, junto con el vencimiento de impuestos a las empresas y el de la riqueza en 2020. Ello obligará a un mayor endeudamiento público, que puede comprometer la confianza en el país, algo que el relajamiento de la regla fiscal no ha hecho más que anticipar. Vender las joyas del Estado —parte de Ecopetrol e ISA— solo ayudará temporalmente a encarar el problema, pero nadie en el Gobierno quiere hablar de una nueva reforma tributaria, que es imprescindible.

Para complicar la perspectiva nacional, la incertidumbre urdida por las guerras comerciales de Trump le ha dado volatilidad a la tasa de cambio del peso, que es un problema para el emisor, pues de continuar podría afectar la inflación. El gerente pareció dar a entender que la economía requiere de estímulos, pero no se puede bajar la tasa de interés en esta atmósfera de incertidumbre y matoneo internacional, atenazada además por el matoneo nacional de Carrasquilla y de Álvaro Uribe. Lo más grave de todo es el Gobierno socavando las instituciones, incluyendo las cortes.

 

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