¿En manos de quién va a quedar Medellín? Esto es lo que proponen los candidatos a la Alcaldía

hace 42 mins
Por: Salomón Kalmanovitz

El desempeño de Duque

A un año de la administración Duque son pocos los logros que puede mostrar. El crecimiento económico del primer trimestre de este año fue mediocre y los indicadores estimados del segundo trimestre han hecho que el Banco de la República reduzca su proyección de crecimiento para 2019. La ley de desfinanciamiento produjo un faltante de $8 billones en las arcas del Gobierno, que no se sabe de dónde van a salir (¿de la DIAN, de la austeridad, de la venta de activos públicos?). Las cuentas externas acusan déficits crecientes, que junto a la incertidumbre han contribuido a una devaluación considerable de la tasa de cambio durante ese año. En agosto de 2018 el dólar se adquiría a $2.900 y hoy a unos $3.400.

Las cifras de desempleo trimestral son negativas: el 10,1 % de la fuerza de trabajo total —22,2 millones de almas; más de dos millones que buscan trabajo sin encontrarlo—, el cual aumentó en 155.000 personas con respecto a marzo-junio de 2018, a pesar de que la tasa de participación se contrajo en más de medio millón, que se cansaron de buscar empleo sin encontrarlo y que, como se verá, se volvió más escaso. Si se contaran las personas que participaban en el mercado de trabajo hace un año, la tasa de desempleo sería del 12,5 %. En las 13 ciudades del país es especialmente preocupante la destrucción de casi un millón de empleos —968.400 para ser más exactos—, la cual puede explicar por qué bajó tanto la participación en el último año.

Si el ministro de Hacienda se declaró desconcertado por el aumento del desempleo, debería averiguar las razones de tan devastadora destrucción de puestos de trabajo que sugieren las cifras: ¿desplazamiento tecnológico? ¿Quiebra de empresas? ¿Aumento de la penetración de importaciones? ¿Aumento desproporcionado del salario mínimo que regaló el verdadero jefe del Gobierno?

El único dato alentador es el aumento del empleo en la construcción, de casi un 23 % en las 13 ciudades, debido principalmente a obras públicas, dada la saturación de la oferta privada de vivienda y oficinas. La contratación del Gobierno central se reactivó en muchos frentes de trabajo. Además, los alcaldes quieren terminar sus obras antes de que se acabe su mandato el 31 de diciembre.

Un problema de fondo es la falta de liderazgo del presidente, que viatica más de lo que gobierna. Duque ha demostrado que carece de capacidad para convocar a las fuerzas políticas representadas en el Congreso, incluso a las que le son afines, para diseñar una agenda legislativa que cumpla sus promesas electorales: combatir la corrupción, reformar el régimen pensional, hacer una reforma laboral que proteja a los trabajadores y haga productivo el régimen de regalías para todas las regiones. Su escasa distancia frente al pugnaz senador Uribe Vélez y el estar rodeado de ministros y senadores belicosos le impiden tomar un rumbo constructivo en la formulación y aprobación de políticas. Hay en su gabinete jóvenes brillantes con capacidad técnica, pero sin el apoyo del Congreso ni del Centro Democrático sus iniciativas no prosperan. Mantener ministros impopulares como Carrasquilla y Botero, y una ministra de Gobierno ineficaz, ocasiona un costo político que se traduce en incertidumbre y un menor crecimiento económico futuro, como lo planteó hace poco la unidad de inteligencia de The Economist.

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2019-08-05T00:00:54-05:00

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