Por: Salomón Kalmanovitz

El desvanecimiento de la clase media

El auge de la derecha en Estados Unidos a partir de 1970 ha contribuido a deteriorar la situación de la clase media. De haber apropiado más de un 60 % del ingreso nacional ese año, hoy en día se acerca al 40 %. La clase alta entre tanto pasó de obtener el 30 % del ingreso en 1970 al 50 % actualmente, gracias a sucesivas reformas tributarias que le redujeron sus impuestos, por lo cual hubo que recortar los gastos en educación, salud e infraestructura. Al mismo tiempo se arrasaron los derechos sindicales de los trabajadores que habían alcanzado salarios altos, que aumentaban con la productividad del trabajo y que quedaron desprotegidos frente al capital. Los salarios reales se estancaron desde 1970 y el gobierno federal no ha tocado el salario mínimo, sacando de la clase media a millones de personas. Este es el argumento central del libro de Peter Temin, que lleva el título de esta columna, quien es profesor emérito del MIT.

El cambio tecnológico y la globalización arrasaron con muchos trabajos calificados sin que el gobierno respondiera con políticas de protección para los afectados. Sobre todo, ganó preponderancia el sector financiero, gracias a la desregulación bancaria, seguido por los de tecnología y electrónica (sector FTE), que impulsaron un acelerado cambio en la forma como se organizan y producen las industrias, desplazando mucha mano de obra. En el sector FTE labora el 20 % de la población norteamericana, que es preponderantemente blanca y devenga altos salarios; en el sector de bajo salarios reposa el 80 % restante —la mitad conformada por blancos, el resto por afroamericanos y latinos—, quienes quedan atrapados en una trampa de pobreza.

En 1970 Nixon inauguró la guerra contra las drogas, abandonando la guerra contra la pobreza que fuera la marca del demócrata Lyndon B. Johnson en 1963. Se trató de una escalada contra los consumidores de bazuco, jóvenes negros en su mayoría, pero no se tocó a los que aspiraban cocaína, mucho más costosa, que laboraban en el sector FTE. La población carcelaria se cuadriplicó dejando sin cabeza masculina a millones de hogares. Casi un tercio de los jóvenes afroamericanos pasa por la cárcel y cuando salen son estigmatizados: no consiguen trabajo y les niegan los servicios sociales de seguro contra el desempleo o subsidios de alimentación que se han restringido cada vez más. En consecuencia, las familias son encabezadas por mujeres que no pueden proveer una educación continua para sus hijos ni unos consumos mínimos. La educación, a su vez, se ha deteriorado por el abandono de la clase media de las ciudades otrora industriales, para irse a los suburbios a pagar sus impuestos donde los colegios son buenos, mientras que el gobierno federal ha recortado los presupuestos para la educación.

La política ha sido invadida por organizaciones que reciben enormes contribuciones de los más ricos y a la vez dificultan la participación del sector de bajos salarios, en particular de los afroamericanos y latinos. La elección de Trump ha exacerbado la situación pues ha recurrido al racismo y al odio contra los migrantes para movilizar a los blancos pobres. Intentó derogar el sistema de aseguramiento de la salud que implantó Obama y redujo radicalmente los impuestos de las empresas y los ricos, lo que aumentará la deuda pública y obligará a nuevos recortes presupuestales, a costa de la educación pública y de los servicios sociales. ¿Suena familiar?

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2018-07-22T21:00:59-05:00

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