Por: Mauricio García Villegas

El libro que Juan nunca vio

A mediados de los 90, en compañía de mis queridos amigos y colegas Juan Jaramillo y Rodrigo Uprimny, emprendimos un proyecto de publicación que solo ahora, 20 años después, ve la luz del día. Se trata de un libro sobre los orígenes del constitucionalismo moderno. Todo empezó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, cuando quisimos cambiar la asignatura de Introducción al derecho constitucional (una materia copiada del plan de estudios francés de finales del siglo XIX) que, a nuestro juicio, no preparaba a los estudiantes para entender la nueva Constitución de 1991. En lugar de hablar de los elementos del Estado (población, soberanía y territorio), o de las ramas del poder público (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), pensamos que era mejor explicar las tres revoluciones modernas (la inglesa de 1688, la francesa de 1789 y la estadounidense de 1776) con sus respectivos debates y textos constitucionales, todo ello complementado con una historia de los avances constitucionales que vinieron después.

Distribuimos los temas del curso entre nosotros y cada uno escribió un capítulo sobre una de las revoluciones. En 2003, se unió a nosotros Andrés Rodríguez, un joven brillante que había sido alumno nuestro y que introdujo nuevos temas y enriqueció todo el texto con nuevas referencias y nuevos análisis. A medida que fueron pasando los años surgieron múltiples versiones del libro, cada vez más amplias y mejoradas, que fueron leídas por muchas generaciones de estudiantes en la Universidad Nacional de Bogotá y en otras ciudades a donde fuimos invitados a dictar esa materia. Al cabo de una década, muchos borradores de este libro circulaban por facultades de Derecho de todo el país y en ocasiones eran utilizados por profesores jóvenes que empezaron a dictar derecho constitucional con esos textos.

Finalmente, después de dos décadas de trabajo, con algunas interrupciones considerables, esta semana salió impreso el libro, con sus 960 páginas, en una edición bien cuidada, agradable a la lectura, con buenos índices, mapas y documentos que facilitan la comprensión del texto. El libro se llama El derecho frente al poder y se lanza mañana en la Feria del Libro de Bogotá.

Escribo esta columna no tanto para expresar mi alegría por la terminación de este libro, sino para hacerle un homenaje a Juan Jaramillo, nuestro coautor, quien murió hace seis años víctima de un cáncer terrible, sin que pudiera ver terminado este proyecto, en el que había puesto tanta ilusión. Juan fue el alma de este libro. Su conocimiento profundo de la historia del derecho constitucional moderno y el entusiasmo que tenía con la idea de que los estudiantes tuvieran bases firmes para entender la Constitución de 1991 fueron fundamentales en la hechura de este libro.

Cuando un amigo muere, sus recuerdos son como la prolongación inmaterial de su existencia. Tal vez por eso es que Pablo Picasso decía que nuestros muertos continúan envejeciendo con nosotros. Pues bien, cuando ese amigo ha dejado escritos valiosos, como es el caso de Juan, esos textos nos ayudan a prolongar un poco más esa memoria, esa existencia. Este es el gran valor de este libro: alarga el recuerdo de ese intelectual fino, bondadoso y justo que fue Juan Jaramillo, y nos permite, además, que otras muchas personas, sobre todo jóvenes estudiantes que no lo conocieron, sepan algo de lo que fue Juan a través de sus escritos.

Saki decía que la muerte mejora a los individuos; pero en el caso de Juan esa mejoría era imposible porque ya teníamos plena conciencia de sus virtudes. Su muerte no nos descubrió nada nuevo; nada que no fuera su inevitable ausencia. Una ausencia que, quizás vanamente, desafiamos con la publicación de este libro.

 

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