Por: Antonio Casale

El Madrid de Zidane

El Real Madrid es el mejor equipo del mundo, pero no lo es solamente porque Florentino le metió todo el billete que pudo. Zidane tiene mucho que ver.

Ya este Madrid, incluso con inversiones más altas, había fracasado en su intento por arrebatarle el reinado al Barcelona. Hoy hay varios equipos en Inglaterra, como el Manchester City de Guardiola, que cuentan con nóminas más costosas que la del equipo merengue y no dan pie con bola. De modo que no es sólo cuestión de billete.

Pero el caso es que el Madrid hoy es el mejor equipo del mundo, con o sin Ronaldo, porque hoy es un equipo. Por un lado, Zidane ha sabido gestionar una nómina sensible en cuanto a egos, con un estilo más parecido al de Del Bosque que al de Mourinho. Calmado, de pocas palabras pero con carácter, el francés ha sabido mantener, con algunas excepciones, el camerino comprometido.

En lo táctico la clave está en la mitad. No se trató solamente de desempolvar a Casemiro para darle equilibrio a una zona medular que no lo tenía. La relevancia que tomaron Kroos y Modric los ha convertido en las claves silenciosas del éxito. Ellos tres no son los más famosos ni son los más asediados por la prensa. Su rol se resume en tres frases. Ejemplo de sacrificio para sus compañeros, comenzar las jugadas de ataque y no dejar que el rival quede mano a mano con la defensa. Ellos, como Zidane, ejercen otra clase de liderazgo dentro del grupo, de un perfil bajo si se quiere, pero contagioso para sus compañeros.

Por otra parte, Zidane logró sacar lo mejor de Marcelo y Carvajal en beneficio del equipo, algo que no se había visto con tanta regularidad en gobiernos de sus antecesores. Hoy sin duda estamos hablando de los dos mejores laterales del mundo en las dos funciones de su posición, marca y salida. Junto a Ramos, líder natural de la defensa, Varane y Keylor han construido un departamento de seguridad que cada vez se entiende mejor.

Lo de arriba es el festival de las variantes. Cristiano, entrado en sus treinta, ya no cabalga tantas veces como antes, pero Isco, Asensio y Benzema ofrecen un repertorio de variantes individuales difícil de descifrar para cualquier defensa. Hoy, el único que desentona es Bale, ya veremos si se pone al mismo nivel de sus compañeros de ofensiva.

El segundo mejor Madrid de la historia (el primero fue el pentacampeón de europa integrado por Di Stéfano, Puskas y compañía) es aplicado táctica y estratégicamente, es práctico y juega bonito porque combina secuencias de pases medianamente largas con explosiones ofensivas verticales dotadas de la magia que sus intérpretes le dan.

Tal vez el humo que suscitaba el episodio de James no nos dejaba dimensionar uno de los mejores capítulos de la historia del fútbol, el Madrid de Zidane.

 

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