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hace 3 horas
Por: Columnista invitado
Este es el lema del Ministerio de Cultura durante septiembre, mes del patrimonio

El patrimonio es como tú, está vivo y se transforma

Nuestra memoria es en un mapa de lugares, en el que están trazadas las rutas de sabores, sonidos, olores que son determinantes para reconstruir nuestra historia individual y colectiva y se convierten en un tesoro invaluable, que se renuevan permanentemente. Los recuerdos, dice Borges, son arcilla que el presente labra a su antojo. Interminablemente. Tal vez por eso nunca caminaremos dos veces por la misma calle, ni nos bañaremos por segunda vez en el mismo rio, como anotó Heráclito.

Pensar en el tiempo transcurrido, es tal vez, deshacer los pasos, pero nunca detenerlos. El tiempo no es un cangrejo y permanentemente estamos reinventando los lugares que habitamos, las rutas trazadas en el mapa de la memoria, los sonidos, nuestra manera de vestir, los sabores de nuestra comida, el mundo que nos rodea. En este sentido, podemos pensar el patrimonio cultural como un organismo dinámico, que se transforma, no solo físicamente, sino en nuestra  memoria.

Es indispensable entender el patrimonio cultural como un solo concepto, del que se desprenden varias vertientes: lo inmaterial, lo natural y lo inmueble, todas coexistiendo  y complementando a la otra.  A Mompox, por ejemplo, no podemos pensarlo solamente desde el conjunto arquitectónico que lo compone, tenemos que concebirlo desde el río Magdalena, su cocina tradicional, los orfebres, herreros, músicos, quienes además de las calles coloniales, plazas e iglesias, hacen de Mompox un lugar especial y vivo.

Indudablemente, puede ser más sencillo pensar en las manifestaciones naturales e inmateriales, como el Carnaval de Barranquilla como patrimonio dinámico, que se transforma y está vivo, pero la discusión se centra en el patrimonio inmueble, casas, edificios, plazas, que se convierten en ícono sacro, y pareciera que no se les pudiera tocar, intervenir o modernizar.

Hay personas que suelen preguntar qué es lo original de una casa, como si la casa se hubiera quedado quieta desde el origen. Por ejemplo, si vemos la  casa de la Pola, en Guaduas, hoy transformada en museo, difícilmente podemos iluminarla con antorchas ni tampoco invitar a los visitantes a que vayan a la letrina,  que era lo que se usaba en la época de la Pola, porque hoy en día usamos baños, vemos, entonces, cómo este inmueble ha tenido la capacidad de adaptarse al siglo XX, tiene luz eléctrica, baterías sanitarias y otros elementos que le han permitido ajustarse a los cambios sociales de las personas y podemos pensar, que este patrimonio también es vivo.

Por ello, este año, queremos conmemorar el Mes del Patrimonio cultural, invitando a los colombianos a que reflexionar en torno a la misiva ‘El patrimonio es como tú, está vivo y se transforma’. A que piensen en cómo pueden dinamizar su patrimonio, despertar los latidos y encontrar en él nuevos lugares en el mapa de la memoria, a que vuelen hacia su patrimonio y encuentren la manera de transformarlo.

 

*Por: Alberto Escovar Wilson-White, director de Patrimonio del Ministerio de Cultura

 

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