Por: Salomón Kalmanovitz

El petro venezolano

Aclaro que no me refiero al candidato Petro, sino a la criptomoneda que el Gobierno venezolano está por emitir y que podría ser una salida para la hiperinflación que reproduce incesante. Ya ha hecho una oferta privada que aduce fue un gran éxito y hará una pública el 20 de marzo. Se trata de una moneda atada al valor de un barril de petróleo, pero no da derecho al crudo; por lo tanto, depende de la confianza del público, que el Gobierno ha perdido irremediablemente, por haber incumplido tanto la Constitución como el calendario electoral, ha expropiado la riqueza privada, depredado el bolívar y está sancionado por Estados Unidos y Europa.

La idea podría ser buena si la nueva moneda fuera independiente del Gobierno. Las monedas virtuales son administradas por asociaciones de “mineros”, dotados de poderosos computadores que emiten unas pocas cantidades de las criptomonedas de manera descentralizada, que es la razón por la cual el valor que han adquirido ha tendido a elevarse, al mismo tiempo que sufren de una gran volatilidad. Las monedas virtuales son utilizadas para escapar de los márgenes de intermediación del sistema financiero internacional y de la vigilancia de los gobiernos, prestándose para el lavado de activos y otras actividades ilegales. Para impedirlo, varios países han decidido prohibir que sus bolsas transen criptomonedas.

Según la revista The Economist, el Gobierno de Maduro se salió después de la preventa de la plataforma más utilizada, la Ethereum, que valida y lleva la contabilidad de las transacciones de las criptomonedas más aceptadas, por una nueva y menos confiable que se llama Nem y que cuenta con una capitalización muy baja. Esta movida le resta credibilidad, porque elGobierno puede influir la plataforma y el comportamiento del petro, en contra de los intereses de sus adquirientes.

La televisión oficial mostró unos viejos computadores personales que supuestamente iban a hacer la minería de la nueva moneda. Maduro dijo sin aportar pruebas que logró una colocación del equivalente de US$5.000 millones, cuando el total que se propone colocar es de US$6.000 millones. Esta suma sería útil para las finanzas quebradas del Gobierno, pero equivale sólo a la mitad del servicio de la deuda externa que debe cubrir en 2018.

El petro servirá para pagar impuestos y tiene sentido si eventualmente le sirve al Gobierno para reemplazar el bolívar “fuerte” y enfrentar una inflación en la que los precios se doblan cada mes. En 2018 la riqueza venezolana será 40 % menor de lo que era en 2013 y sin estabilidad mínima la debacle macroeconómica no hará más que profundizarse. Pero lo fundamental es que la moneda debe ser inmune a las necesidades políticas del régimen y a que sean creíbles sus compromisos de no abusarla. Esta es la parte más difícil para el chavismo, que ha visto reducir las exportaciones de petróleo en una cuarta parte de lo alcanzado en 2014, debido no sólo a la baja de las cotizaciones del crudo, sino a la corrupción e incompetencia en la administración de su recurso más precioso y de toda la economía que tanto ha enmiserado.

Para agravar la mala en que anda Maduro, la amenaza de sanciones norteamericanas y europeas a los que transen con cualquier papel venezolano reduce el número de potenciales clientes del petro.

Quizás por todo lo anterior, Petro decidió criticar el modelo económico de Chávez y Maduro como extractivista, mas no como abusivo, corrupto e incompetente.

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2018-03-18T15:38:38-05:00

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2018-03-19T02:04:30-05:00

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