Por: Cartas de los lectores

“El poder político en Colombia”

Libro escrito por Fernando Guillén Martínez, autodidacta sin ataduras y profundamente democrático, reconocido como un científico social en América Latina. Fue profesor de Georgetown, Yale, Nuevo México, entre otras universidades, y coordinador de estudios políticos del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (Cide) de la Universidad Nacional, en el cual, con un grupo interdisciplinario de historia, sociología, derecho, filosofía y economía, hizo la investigación histórica que da las bases y las conclusiones a este texto.

Guillén Martínez rompe con este libro el relato histórico transmitido por generaciones, en el cual lo que importa es la relación de próceres con sus guerras y sus fechas. Cuenta cómo la estructura social y política colombiana hunde sus raíces en las costumbres medievales y cómo éstas, a través de la encomienda y la hacienda en sus diferentes etapas, se modernizan pero no cambian. Usa la sociología histórica, de la que es pionero, para identificar y reconocer las claves de nuestros problemas políticos y sociales contemporáneos.

Su investigación no pasa de moda. Demuestra cómo desde la Colonia y a través de los cabildos, mediante recursos y apelaciones, se evita el cumplimiento de las órdenes. El obedecer pero no cumplir se repite con las capitulaciones de los comuneros, los acuerdos con los campesinos, las consultas populares y el actual acuerdo con las Farc. Devela cómo la discusión entre centralismo y federalismo se da para defender los intereses de la élite de comerciantes y hacendados, en cabeza de Antonio Nariño y Camilo Torres.

También aborda las razones por las cuales el proceso económico y social en Colombia difiere tanto del resto de América Latina, entre ellas el convenio celebrado por León XIII, en representación de la Santísima Trinidad, y Rafael Núñez, en representación de la República, corriendo el año 1887. Describe cómo, después del asesinato de Gaitán, el pánico se apodera de la élite de los partidos Liberal y Conservador al ver que la orgía de sangre que había desatado se vuelve incontrolable, y obliga a Rojas Pinilla a tomar el poder, legitimado luego por una asamblea nacional constituyente.

Por estos hechos y algo más, Guillén Martínez nos muestra la necesidad de un cambio en Colombia, que no sea producto de la modernización de los de arriba o del ascenso al poder de una propuesta populista, sino de la definición de un propósito común que permita evolucionar hacia una sociedad coherente.

Penosamente, la seriedad y la libertad intelectual con que Guillén Martínez abordó este análisis sobre la estructura social y política colombiana desataron un bloqueo intelectual, político, social y económico a su persona y a su obra.

Qué oportuno e importante sería que el candidato ganador y su equipo programático discutieran la obra de Fernando Guillén Martínez, para luego echarle una mirada al futuro.

Marco Aurelio Zuluaga Giraldo.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

 

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