Por: Óscar Alarcón
Macrolingotes

El presidente Nieto

Tengo la idea —más diría que la convicción— de que a Juan José Nieto lo bajaron de la galería de los presidentes no tanto por negro, sino porque Mosquera no lo quería mucho. Lo utilizó, pero jamás deseó que estuvieran en el mismo nivel, sobre todo porque él se creía la reencarnación de Bolívar. Buscó a Nieto cuando lo necesitó para derrotar a Mariano Ospina Rodríguez en la guerra de 1860 que puso fin a la Confederación Granadina. Firmaron en Cartagena el 10 de septiembre de ese año un tratado de unión y confederación de los estados del Cauca y Bolívar en términos masónicos: “A nombre de Dios, supremo gobernador del universo”.

Nieto era soberano Gran Comendador de la Logia Hospitalidad Granadina, lo que significaba que estaba por encima de Mosquera; por eso el general caucano creó la orden Redentora y Gloriosa de Colombia la cual, rompiendo la disciplina masónica, autorizaba a concederle a él, y solo a él, el grado 34 que lo colocaba por encima de Nieto.

Mosquera era presidente y Nieto designado. El 25 de enero de 1861, ante el hecho de que aquel no había asumido el cargo, Nieto se declaró en ejercicio del poder ejecutivo. Estuvo como tal hasta marzo cuando por intermedio de Pedro A. Lara le hizo saber a Mosquera las razones que tuvo para tomar esa decisión y lo invitaba a hacerse cargo del poder. ¿El general caucano se sintió desplazado? Todo hace indicar que no y por eso no permitió que estuviera en la galería. ¿Tuvo que ver esa blanqueada por su condición de negro? No tanto. Me parece que fue la animadversión del caucano hacia el negro costeño quien asumió la Presidencia sin su consentimiento.

De todas maneras, Nieto ahora estará en Palacio, al lado de la monja de Botero, inmortalizada por el maestro Osuna. Ojalá no lo pongan a volar como a la blanca paloma de la paz.

 

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