"Si vamos a decidir sobre la vida y la muerte, vamos a hacerlo juntos": Claudia López

hace 5 horas
Por: Felipe Zuleta Lleras

El que se emberraca pierde

El destemplado episodio que vimos esta semana entre Vicky Dávila y Hassan Nassar debería servirnos a los periodistas para aprender. Desde que aparecieron las redes sociales los comunicadores con cientos de miles o millones de seguidores en Twitter se volvieron, literalmente, chiflados.

Tal vez por eso en esta época, más que en cualquier otra, algunos colegas están en una arrogancia e intolerancia absolutamente insoportables. A muchos se les ha olvidado que ellos no son la noticia. Han decidido dejar de lado la información para dedicarse a opinar sobre lo divino y lo humano. Se sienten intocables, infalibles y superiores a los demás mortales. Les resulta más importante su ego que la noticia. Y así van acabando con el periodismo poco a poco. Lamentable y censurable.

No soy quién para juzgar a mis colegas, pero tampoco puedo dejar de decir que Vicky y Hassan se equivocaron en materia grave. Ambos perdieron y perdió el periodismo. La ponderación que otrora los caracterizaba quedó en el pasado. Los dos violaron las más mínimas reglas de un buen periodista y tendrán que cargar con eso por el resto de su vida. Se han puesto una soga en el cuello que, tarde o temprano, acabará por ahorcarlos en su carrera como comunicadores. En el mundo de hoy, en donde los errores se los cobran a uno con saña, estos colegas serán recordados en las implacables redes por muchos años. Y no precisamente por las cosas buenas que han hecho en el ejercicio de su profesión, que han sido muchas, sino por este lamentable episodio.

Estoy absolutamente convencido de que Twitter enloqueció a muchos de mis colegas a quienes conozco hace años y quienes eran ponderados, sensatos. Hoy no son ni la sombra de como se comportaban antes de las redes sociales. Cada vez que leo un trino de algunos amigos periodistas pienso que definitivamente muchos de ellos, por cuenta de los miles o millones de seguidores, han lastimosamente olvidado la esencia del buen periodismo: la imparcialidad, la objetividad y la verdad.

El episodio de Vicky y Hassan dejó en evidencia que su egocentrismo los puso a patinar en materia grave. Ojalá todos aprendamos de esto, porque de lo contrario el periodismo en Colombia, tarde o temprano, acabará teniendo un entierro de tercera. Y me temo que no está muy lejano el día que eso pase.

A ambos les quiero hacer una recomendación afectuosa y respetuosa: cuando estén frente a un micrófono nunca pierdan sus papeles, porque el que se emberraca pierde.

***

He dicho en varias oportunidades que el procurador Fernando Carillo está en campaña. Esta semana enfáticamente dijo que no está en campaña a nada. Y le creo, pues lo dijo sin titubeos. Le queda un año al doctor Carrillo y tiene unas decisiones muy importantes que tomar. En buena hora ni él ni el señor contralor Felipe Córdoba están en eso para que, junto con el fiscal Francisco Barbosa, aúnen esfuerzos en la lucha contra la corrupción que nos tiene agobiados.

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2020-02-16T00:00:34-05:00

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2020-02-16T00:30:01-05:00

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