QUIENES ESTÁN CONECTADOS EN la red social Twitter no escriben ni hablan ni se comunican: trinan.
Como el pajarito símbolo de la red social. Sí, son un trino, un grito o un simple enunciado. Yo sigo o me siguen, y digo lo que se me da la gana en 140 caracteres, el telegrama de los antiguos. Para políticos como Álvaro Uribe, que no resisten el silencio, ni la prudencia, ni el reposo, ni el autocontrol, el Twitter es la mejor tribuna para soltar editoriales permanentemente. Golpear y atacar, con un único límite: la extensión.
Pero el Twitter es sobre todo el escenario perfecto para los narcisos. Aquellas personas que viven con el espejo de la vanidad al frente y consideran que todo lo que dicen, piensan o hacen le interesa a todo el mundo. Es casi un divertimiento ver colgados en la web, a la manera de twitters, el nuevo escenario público de los pequeños egos que lo cuentan todo: que se les acabó el milo, que están en la ducha, que amanecieron deprimidos o con frío, sus odios y sus pasiones en 20 palabras, todos hablando en clave y convencidos de que cada idea, opinión o sentimiento es relevante y amerita volverse público como si estuvieran en un reality permanente. Es la manera más acabada de banalización de todo, tan típica en estos tiempos de posmodernidad. Son frases en una sola vía, para que las reciba el que quiera, las retome, reenvíe o conteste en una especie de algarabía virtual en que la mayoría de la gente no se conoce.
La política que primero aprovechó el Twitter para informar fue Piedad Córdoba. Transmitía en vivo y en directo el proceso de liberación de los secuestrados, mecanismo que resultó útil para que hubiera seguimiento ciudadano en una operación de alto riesgo y con un gobierno que aceptaba a regañadientes su intermediación. Pero quien se ha convertido en un verdadero twittero incontinente es Álvaro Uribe Vélez, quien reacciona a las noticias, sobre todo las que golpean a su equipo inmediato de colaboradores, como si tuviera un micrófono abierto permanente. Enorme ha sido su dificultad para hacerse a un lado y entender que el tiempo le pasó y que ya no sólo no es el centro de la vida del país, sino que su gobierno está sometido como ninguno a todo tipo de cuestionamientos. Uribe es un verdadero viudo del poder que, mientras logra situarse, lo tendremos cotidianamente con sus diatribas en Twitter. Curioso rol el que tendremos que soportar de este conspicuo ex presidente que no sabe estar callado y que como los narcisos del Twiter ven en su ombligo el centro del universo o al menos del país.
Addendum. La historia del triunfo de David contra Golliat, léase Alfredo Molano contra el clan de los Araújo de Valledupar, que recuenta la periodista María Teresa Herrán en su libro ¿Acallar la opinión?, es un testimonio de la lucha silenciosa que tantos periodistas han tenido que dar por defender la libertad de prensa. Este episodio se convirtió en un hito, un triunfo en los estrados judiciales que a buena hora María Teresa Herrán no permitió que cayera en el olvido.