Emilio Aljure Nasser: académico integral

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Esta semana se nos adelantó en su partida el doctor Emilio Aljure Nasser, un líder y un ciudadano integral, expresión de esa formación que le brindó la educación pública a la cual también dedicó su vida. Quiero aprovechar estas líneas para rendirle un homenaje a este gran académico e intelectual.

Emilio Aljure fue un caleño formado como médico en la Universidad del Valle, doctor en derecho y ciencias políticas de la Universidad Nacional de Colombia, doctor en medicina summa cum laude de la Universidad de Columbia en 1963 e investigador de la Fundación Rockefeller.

Durante los años 70 se desempeñó como uno de los más reconocidos profesores de la Universidad Nacional y la Universidad del Valle. En medio de la inestabilidad social y política que vivía el país, fue llamado por el entonces presidente Alfonso López Michelsen para dirigir la Universidad Nacional de Colombia, asumiendo esta responsabilidad (como rector) entre 1977 y 1978. Su rectorado transcurrió en un ambiente de fuerte agitación política producto de un convulsionado movimiento estudiantil que agitaba en las universidades del país y las de todo el mundo.

Emilio Aljure también se desempeñó como director del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES); representante a la Cámara, en donde presidió la Comisión de Educación; también asumió la responsabilidad de ser alto comisionado para los Derechos Humanos en el gobierno de Virgilio Barco y, además, fue miembro fundador del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), junto con colegas cercanos a él como Ramsés Hakim (también exrrector de la Universidad Nacional) o Carlos Augusto Hernández (actual vicerrector académico de nuestra universidad).

En 1998 se desempeñó como rector de la Universidad del Valle, institución que se encontraba en una grave crisis financiera que amenazaba su existencia. Las gestiones y la buena dirección del doctor Aljure fueron determinantes en la recuperación financiera de esta universidad pública.

Su liderazgo fue determinante, tanto en la Universidad del Valle como en la Universidad Nacional de Colombia, para afrontar y superar las condiciones de crisis a las que se enfrentaban las instituciones. Como un reconocimiento a este valor, a su inteligencia y capacidad de liderazgo, ambas instituciones tuvieron al doctor Aljure en sus respectivos Consejos Superiores como representante de los exrrectores.

Emilio Aljure sabía que la ciencia, la tecnología y la innovación eran claves para alcanzar el bienestar de nuestra población. En consecuencia reclamaba un mayor apoyo de la sociedad a sus investigadores señalando que “es evidente que ningún país puede lograr un desarrollo científico tecnológico sin que en él exista un número apreciable de personas dedicadas a ellas y especialmente a la investigación sistemática” (Aljure, 1987**).

También sabía el doctor Aljure que el saber no es para unos pocos. Consecuente con su convicción liberal, dedicó su vida a la educación porque confiaba en que el conocimiento es hacedor de hombres y mujeres libres, por ello reclamaba que, así como debía haber un alto compromiso con la investigación en la formación técnica y científica postsecundaria, debía haber también “en los niveles más básicos de la formación una exposición suficiente a los temas de la ciencia y familiaridad el uso de las técnicas para así resolver problemas de la vida cotidiana” (Aljure, 1987).

Carlos Augusto Hernández, uno de sus amigos y compañero en tantos proyectos académicos de impacto nacional, lo recuerda en su dimensión humana e intelectual como: “Entusiasta lector de Kant y del poeta Rilke, amante de la música y de las artes plásticas, el doctor Aljure podía trabajar en la mañana como científico de frontera sobre las aplicaciones de la mecánica cuántica a la neurofisiología y discutir en la tarde con claridad y profundidad sobre los caminos jurídicos para defender el derecho a la educación. Podía orientar una discusión fructífera sobre la naturaleza y las proyecciones posibles de la acreditación en Colombia, intervenir con lucidez y precisión en un debate sobre concepciones del liberalismo o detenerse a examinar prudentemente los sentidos posibles de una palabra. Pero, por encima de su capacidad de comprender cabalmente lenguajes tan distintos entre sí, sus amigos lo querían entrañablemente porque Emilio Aljure era la persona humana solidaria y serena que podía reconocer lo mejor de cada interlocutor y poner su razón y su sensibilidad al servicio del cuidado del otro”.

Doctor Emilio Aljure Nasser gracias por su liderazgo, por su compromiso con la educación, con el servicio público y con el conocimiento. Hoy, en medio de las nuevas crisis que afrontamos, exaltamos su legado y renovamos también nuestro compromiso con hacer de la educación pública una herramienta para la transformación social y cultural de nuestro país.

@DollyMontoyaUN

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia

** Aljure, 1897: http://repositorio.colciencias.gov.co/bitstream/handle/11146/1343/1987-V11-N3-4-Articulos-Art%203-4.78.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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