Por: Julio Carrizosa Umaña

Empleo y ambiente

Miles de gentes sin trabajo podrían ser empleados en restaurar los ecosistemas, en manejar basuras o desechos, en reforestar las laderas o en descontaminar los ríos si el Ministerio de Hacienda, el DNP y el Banco de la República se pusieran de acuerdo en hacer excepciones a la Regla Fiscal, dada la gravedad de la situación ambiental, socioeconómica y política. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el resto del Sistema Nacional Ambiental, las universidades y las organizaciones ambientales tienen la tecnología y la energía suficientes para organizar e iniciar rápidamente acciones masivas de restauración y de descontaminación en regiones específicas ya identificadas si el sistema actual de subsidios se ampliara y se financiara con aportes especiales.

Hay ya consenso en la extrema gravedad de la situación del mercado de trabajo y en la necesidad de diseñar programas de empleo temporal, dadas las dificultades e ineficiencias que se han presentado en otras metodologías de manejo del desempleo y las características de la coyuntura social y política, incluyendo nuestros problemas con Venezuela y la urgencia de demostrar la capacidad de disminución de la miseria y de la segregación. También existe hoy información suficiente acerca del extremo deterioro ambiental del territorio rural. El actual Gobierno podría encontrar en estas acciones ambientales escenarios de consenso en donde demostrar la realidad de sus deseos de lograr el bienestar nacional.

Entiendo que la posibilidad de establecer excepciones a la Regla Fiscal se enfrenta al temor de las reacciones negativas de las entidades internacionales que se encargan de medir la seguridad de los mercados de los países interesados en obtener inversiones extranjeras. Sin duda, también, aumentar el dinero circulante podría conducir a una mayor inflación con el consiguiente impacto en la pobreza. Sin embargo ambos temores podrían aliviarse si las acciones se diseñaran contando con la mayor información que hoy existe para equilibrar los mercados, coordinando regionalmente ofertas y demandas y acentuando la relación de las acciones financiadas con la necesidad de atenuar los problemas surgidos por el calentamiento del planeta, por su deforestación, por la contaminación de las aguas y la consiguiente extinción de especies, problemas de carácter global. Ojalá se reflexione al respecto.

 

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