En Medellín sí se puede

No podemos ocultar el encanto y la alegría que produce para los colombianos el hecho de que nuestro país se alzara anticipadamente con la mayor cantidad de medallas en los IX Juegos Suramericanos realizados en Medellín desde el pasado 19 de marzo.

La delegación de Colombia superó todos los pronósticos, pues muy pocos eran los que creían en que se superaría a Brasil, a Argentina y a Venezuela. Y así ocurrió. La diferencia entre el primero y el segundo país fue bastante notoria, lo que le permite a Colombia ondear su bandera orgullosamente con el oro.

El éxito que hoy tienen los Juegos Suramericanos no habría sido posible sin la presencia indispensable y el compromiso de hombres y mujeres, jóvenes y adultos que han donado su tiempo y esfuerzo para que este gran evento deportivo pudiera caminar.

Medellín, ciudad privilegiada, contó con 2.300 voluntarios que han trabajado como hormigas en los diferentes escenarios deportivos, en las estaciones del Metro, en el Metro Cable y en la Villa Suramericana.

Estos voluntarios son jóvenes, universitarios, madres de familia, líderes sociales, personas en situación de discapacidad, empleados, jubilados y deportistas aficionados que le apostaron al reto de convertirse en la ciudad mejor anfitriona. Un gran ejemplo para las otras ciudades hermanas que en algún momento se comprometen a llevar a cabo una tarea como la que en estos 12 días se ha logrado en la capital de Antioquia.

El título deportivo logrado por primera vez en nueve eventos es un hecho con características históricas, porque toda conclusión denota que todo lo que se quiere es posible.

Así como todos los departamentos se prepararon decididamente para alcanzar las preseas doradas, Medellín se preparó a través de su comunidad, de su gobernador, de su alcalde, de sus dirigentes, de su juventud, de sus conductores, de sus servidores y de todos sus pobladores para demostrar la grandeza de un país, de una raza y no en vano lo logró.

Que nos sirva esta jornada deportiva a todos, de ejemplo para que cuando nos propongamos a realizar cualquier evento, lo hagamos con dedicación, con empeño, con alegría y veremos que seremos vencedores.

Es un buen principio para que comencemos a dar a conocer a Colombia como un país cargado de gente buena, de gente hospitalaria, de gente comprometida que quiere salir adelante y que no solamente el mundo nos vea como los campeones del narcotráfico, de los traquetos, de los corruptos y de los jíbaros.

 Néstor Restrepo Roldán. Medellín.

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