Entre todos

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El COVID-19 nos ha traído grandes lecciones de solidaridad, de pensar en colectivo y de buscar soluciones en conjunto. Esto ha sido especialmente importante en un país como Colombia, en donde nos hemos caracterizado a lo largo de la historia por el individualismo y por hacernos los ciegos cuando se trata del interés común. Bien lo decía el reconocido profesor japonés Yu Takeuchi, quien llegó a Colombia a trabajar en la Universidad Nacional escapando de la Segunda Guerra Mundial: “Un colombiano es más inteligente que un japonés, pero dos japoneses son más inteligentes que dos colombianos.” Y lo decía precisamente por esa cultura de individualismo que tenemos los colombianos, que no nos permite hacer grandes cosas porque nos es imposible pensar en conjunto.

Japón ha vivido múltiples desafíos a lo largo de su historia, entre guerras, desastres naturales y crisis económicas, pero como sociedad han permanecido unidos y el bien común siempre ha primado sobre el bien particular para buscar soluciones. Por eso tienen el gran país que tienen. Esto no quiere decir que no haya desacuerdos y que todo el mundo esté alineado con la forma de trabajar, pero existen unos principios comunes que llevan a que puedan trabajar en un frente unido para resolver los problemas. Y lo que realmente diferencia a las sociedades es esa forma y capacidad con que se enfrentan los retos existentes.

Por lo que veo hay dos grandes maneras: una donde la comunidad se una y trabaje con unos principios en común por el bien de la sociedad, y otra donde priman la separación, las diferencias y el caos. Retos vamos a seguir teniendo y muchos de ellos se van a salir de nuestro control. Esta generación hoy enfrenta la primera de otras muchas pandemias que vendrá, hemos tenido y seguiremos teniendo diversos eventos de carácter natural, las brechas sociales están en aumento, se vienen crisis económicas muy fuertes a nivel mundial, entre muchos otros sucesos.

Parece evidente pero no lo es, y ese pensamiento de colectividad todavía no lo tenemos incorporado. Hace varios meses escribí sobre esos pequeños actos de corrupción en esta columna. Tenemos que volcar nuestros esfuerzos en cómo mejoramos ese pensamiento colectivo. Y tenemos que empezar con esas acciones en nuestras propias casas. Por ejemplo, ¿cuántos de nosotros seguimos peleando por el espacio más silencioso y de mejor wifi en la casa, creyendo que nuestra reunión es más importante que las de los demás miembros de la familia? ¿Por qué si un niño tiene problemas con su tarea debe esperar al finalizar el día, porque lo suyo no es tan importante como la presentación que debemos preparar ya para nuestro jefe? Desde casa debemos empezar a practicar y a modelar el pensamiento colectivo.

Quisiera que nos repitiéramos como un mantra lo siguiente para tener consciencia de las acciones que tenemos que modificar, de lo contrario nuestro pensamiento individual va a seguir obstaculizando nuestro progreso:

Entre todos construyamos, en vez de destruir.

Entre todos unámonos, en vez de separarnos.

Entre todos busquemos soluciones, en vez de solo criticar.

Entre todos trabajemos, en vez de sólo quejarnos.

Entre todos busquemos qué es lo mejor para nuestra sociedad, en vez de salir a quemar buses.

Entre todos reduzcamos nuestro impacto en el planeta, en vez de solo consumir y dañar el ambiente.

Entre todos mejoremos la educación, en vez de sacar excusas para no enseñar.

Entre todos busquemos consensos, en vez de generar mayores divisiones.

Entre todos pensemos en colectivo, en vez de solo buscar nuestro propio beneficio.

Démonos la oportunidad de construir en conjunto, de buscar soluciones entre todos y de generar una sociedad que vaya más allá del individuo, para que logremos unirnos en vez de dividirnos.

Los retos seguirán llegando. En la esquina viene una crisis ambiental de tamaños gigantescos. Y la única forma de enfrentarla es si entre todos nos unimos para cambiar nuestros hábitos.

Es posible enfrentar las diversas situaciones que se avecinan, así como hemos enfrentado las que han pasado. Pero lo que sí queda claro es que es mejor entre todos, que cada uno por su lado.

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